ROAD TEST

SSANGYONG KORANDO 2020

(All New)
Agosto 2020
Por: Tito Maruy

Salto adelante

Cuando se habla de vehículos de origen coreano, los primeros nombres que se vienen a la mente son Hyundai y Kia, pocas veces relacionamos SsangYong con Corea del Sur, tal vez porque el nombre nos suena a chino. Lo cierto es que SsangYong es más coreano que el Kimchi; es una marca relativamente joven, que nació en 1954 con el nombre Dong-A Motor, pero que en 1988 pasó a llamarse SsangYong Motor Company, como la conocemos hoy que es parte del grupo Mahindra.
 

En la paleta de oferta, el modelo Korando es el más emblemático y antiguo de la marca. Korando es la contracción de la frase “Korea Can Do”, lema que resalta el propio origen del fabricante y la motivación que los lleva a producir cada día mejores vehículos.

La All New Korando es justamente la prueba fehaciente de lo bien que se puede hacer uno. Algunos recordarán aquella primera Korando que llegó a nuestro país a fines de los noventa, una camioneta media rara de trompa angosta con los faros delanteros muy juntos y enormes volados en los guardafangos, y que para ser sinceros era muy poco atractiva. Bueno, luego de algunos años, ya entrado el siglo XXI, apareció la New Korando diseñada por Italdesign Giugiaro; la casa de diseño fundada por Giorgetto Giugiaro y Aldo Mantovani se encargó de crear un vehículo capaz de ingresar al mercado mundial y recibió buenas críticas. Tuvimos la ocasión de probarla, encontrándonos con un vehículo bastante correcto tanto en su estética como en su motorización, un gran paso sin duda. Hoy, la cuarta generación de Korando nos trae un vehículo que sintetiza perfectamente el cuento de Hans Christian Andersen: el patito feo se convirtió en un hermoso cisne. Puede sonar huachafo, pero es cierto...

RENOVACIÓN TOTAL
No hay ninguna duda que esta All New Korando está por encima de todo lo visto anteriormente y tiene poco o nada que envidiar a sus pares del segmento. Empezando por la estética exterior, que muchos críticos opinan que es muy europea, por la sobriedad de las líneas y los trazos más rectos (debemos concordar que sí, podría ser un producto hecho en Alemania sin ningún problema).

No la vamos a comparar con el modelo anterior porque ya nada queda de este; es un salto de calidad enorme por donde uno la mire. Las dimensiones son 4.45 m de largo, 1.87 m de ancho, 1.63 m de alto y 2.68 m entre ejes, digamos como una Hyundai Tucson o una Kia Sportage. La trompa tiene máscara y mascarón inferior de reducidas dimensiones sobre un conjunto bastante recto. Un gran capó de doble altura, con grandes hendiduras canalizadoras de flujo a los laterales, llama la atención. Los faros LED son discretos a comparación del volumen general; son de buena factura, con DRL (Daytime Running Lamp) o, en cristiano, luces diurnas en este caso también LED. Entre ellos hay una falsa máscara dividida en dos planos por una moldura cromada larga que cruza la máscara y baja acunando los faros como alas invertidas, un guiño al modelo anterior.

El mascarón inferior, a diferencia de diseños modernistas, es pequeño con tres persianas cromadas cruzando horizontalmente, que se cortan en el canalizador de guía hacia los neblineros y retornan ya directamente en la cuna de estos como tres aletas que dividen el espacio para los tres neblineros que cada lado tiene. La moldura inferior delantera, con una toma de aire hacia el radiador y canalizadores laterales de aire, está terminada en negro mate al igual que toda la parte baja de la carrocería por donde corre una larga moldura inferior, estribos, arcos de guardafangos y difusor inferior trasero. El conjunto es sobrio y sin recargos, lo que lo hace visualmente atractivo.

“El nuevo Korando da un salto en tecnología con el nuevo motor de inyección directa y turbocompresor”

Línea roja, por favor no modificar

Hacia los laterales el trabajo de diseño está bien logrado. La línea de cintura comienza en el vértice del faro delantero y corre recta hacia atrás, a diferencia de la línea baja de las lunas que comienza en cuña sutil y luego sube abruptamente hacia el inicio del poste “C”. La línea de cintura se corta en el ancho volado del guardafangos trasero que hace una parábola trunca que termina en el vértice del faro posterior, un giro muy de la marca y que se replica en todos sus modelos. La línea de falda es corta, nace alta en el guardafangos delantero, baja y corre a lo largo de ambas puertas y muere en el inicio del volado del guardafangos trasero. Todo este conjunto de líneas bien marcadas hace que visualmente se reduzca el impacto de un gran volumen plano, estilizando el lateral. En la compuerta trasera la luneta es pequeña, el diseño mantiene la estructura general, pocos quiebres, bastante recta, los faros son también pequeños y se replica la moldura delantera cromada. Luces refractantes bajas y un difusor con falsas salidas de escape ovaladas cierran el conjunto.

El largo techo con rieles longitudinales en color aluminio mate mantienen el espíritu aventurero y tiene un detalle de diseño interesante: sobre el poste “C” existe una moldura negra que sigue la horizontal del marco superior de las puertas, corre sobre dicho poste y se abre en caída hacia el lateral de la compuerta, creando el efecto del techo flotante que además termina en un spoiler de generosas dimensiones acrecentando más aún esa sensación. Es un gran truco que disminuye en parte el volumen del poste “C”, que es grande. En síntesis, un diseño bien equilibrado en lo visual, elegante, sobrio y atractivo.

INTERIOR
Cuando miramos el interior, el salto de calidad es más obvio. Los materiales son buenos, así como el ensamble. El tablero es en plástico blando, que le otorga un nivel extra al interior, y la tapicería en tela y cuero para los asientos, con buen diseño y tramado. Algo que no me cuadra es el uso indiscriminado del acabado “Black Piano”; no puedo negar que se ve muy elegante, realza todo el interior y sube un peldaño más la sensación de calidad, pero no existe manera de mantener limpia esa terminación. Me gustó mucho el diseño general del tablero: bastante simple y plano, no exagera con los quiebres, además que la pantalla táctil de 8” está incorporada al diseño del tablero y no parece clavada en la parte superior.

En el interior es más obvio el salto de calidad; los materiales son buenos, así como el ensamble.

Línea roja, por favor no modificar

En el interior es correcta también la combinación de colores, igual que la ergonomía. El asiento del conductor, con regulaciones manuales, podría tener comandos electrónicos para mayor comodidad, pero no es nada que comprometa el uso. El timón multifunción forrado en cuero con regulación de altura y profundidad, tiene buen tamaño y diámetro de grip de agarre. Los asientos de buen diseño son cómodos y con suficiente agarre lateral; en las plazas posteriores el espacio es amplio, con mucha área libre entre las rodillas y el respaldo de los asientos delanteros y de despeje contra el cielo raso, salvo en el asiento del centro, donde el respaldo que es a su vez apoyabrazos con dos posavasos cuando solo van dos pasajeros. Las cabeceras de las plazas posteriores son regulables y responden a una alta calidad del diseño general.

La visión hacia atrás desde el puesto del conductor es limitada por el tamaño de la luneta de la compuerta, lo que obliga a usar bastante los retrovisores laterales de buen tamaño, que son abatibles en forma eléctrica presionando un botón en la consola de la puerta del piloto. Hay muchos espacios para colocar cosas, con detalles como el doble compartimiento para botellas en las puertas delanteras o una guantera de generosas dimensiones. El sistema de audio es con 4 parlantes y 2 tweeters, conectividad Bluetooth, Android Auto y Apple Car Play para infoentretenimiento; se puede convertir la pantalla táctil en la de tu smartphone utilizando el cable USB. La computadora de a bordo mantiene informado de todos los detalles sobre kilometraje, autonomía, consumo, avisos de emergencia y velocidad, o te permite por ejemplo cambiar el color del centro de los relojes del tablero de instrumentos según sea el momento, día o noche.

MOTOR Y MANEJO
La nueva Korando viene con un motor 1.5 litros (doble CVVT, GDI turbo intercooler, inyección directa de gasolina) que eroga 163 hp a 5,500 rpm y un torque de 28 kg.m desde las 1,500 rpm. En el caso de la unidad probada, la AT Deluxe tracción delantera, viene con una caja de cambios automática de 6 marchas marca Aisin de origen japonés, de muy buen funcionamiento y que tiene un programa que hace que trate siempre de ir en las revoluciones más bajas para reducir el consumo de combustible, lo que lleva a que cambie de marchas muy seguido, pero la mayoría de veces de manera imperceptible.

El motor es un poco ruidoso a baja velocidad. La potencia es más que justa; no vamos a batir ningún record de velocidad de 0 a 400 metros, pero los 163 hp son más que suficientes para mover sin problemas por la ciudad o la carretera los 1,400 kg de la Korando, que llega al máximo de velocidad permitido casi sin exigirse, con un pequeño lag al acelerar, típico del motor turbo.

Sorprende la facilidad para maniobrar. La dirección asistida electrónicamente es muy suave y aun así transmite bien las sensaciones de la pista. La dureza de los amortiguadores está bien calibrada para brindar confort sin olvidarse de las prestaciones; al girar a velocidad la Korando se inclina poco realmente y traza bien la línea de la dirección. Al pasar por una pista desnivelada o con baches, la absorción de las irregularidades se transmite poco al interior y no golpea los topes de la suspensión para nada. Ojo que no es una SUV off-road pero fuera del asfalto se comporta bien respetando sus limitaciones. El freno es bueno al tacto y a pesar que la unidad que nos facilitaron tenía solo 126 kilómetros, la capacidad del freno nunca se vio comprometida.

Con un botón en la consola central podemos escoger el modo de conducción entre Normal-Sport-Winter. Así se varían los mapas del motor y de la transmisión según la necesidad de la conducción; paralelamente, uno puede escoger manejar con modo totalmente automático o hacer los cambios en forma manual con la palanca o con los paddle shift detrás del timón. Los sensores de distancia con aviso audible, tanto delanteros como traseros, son de mucha ayuda cuando aún no calculas bien las dimensiones de la Korando. Además, la cámara de retroceso con guías predictivas es un golazo para evitar llevarse algún murete fuera de nuestra visión. Las llantas 225/60 R17 en aros de aleación tienen un diseño que desde mi punto de vista no le hace justicia al conjunto.

Devuelvo la All New Korando sorprendido por el cambio. Es un producto que tiene todas las fortalezas como para competir directamente en el segmento por mérito propio; calidad tiene, diseño tiene, personalidad tiene. Además, el precio está por debajo de sus competidores, inicia en los US$ 19,490 para la versión mecánica Full y llega a los US$ 22,990 para la versión probada, la automática Deluxe. ¿Se puede pedir más? Bueno, como siempre digo, no me crea: vaya, pruebe y decida...  

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