ROAD TEST

Volkswagen Virtus 2018

(All New)
Junio 2018
Por: Juan Carlos de la Fuente

Propuesta audaz

Para casi todos, el Virtus es un modelo totalmente nuevo: estrena plataforma, diseño interior y exterior y un nombre nunca antes utilizado. Si embargo, para algunos, técnicamente hablando es solo la versión sedán del Nuevo Polo, que antes se llamaba, valga la redundancia, Polo Sedán. Lo cierto es que probamos esta nueva propuesta de Volkswagen gracias a Euromotors, representante local de la marca alemana, y pudimos comprobar que tiene muchas virtudes.

Es necesario trasladarnos a mediados de los noventa para poder conocer los orígenes y entender la evolución de este modelo que llega a nuestro país desde Brasil. El Polo Sedán siempre fue un auto mediano, de mecánica sencilla, equipamiento y precio medio. Fue evolucionando con el tiempo, dejando atrás la plataforma A2 para adoptar en su construcción una más rígida y ligera, la MQB, que presenta algunas modificaciones para diferenciarse de su hermano hatchback, el Polo. Así, se ha estirado el largo de la estructura y la distancia entre ejes, que crece unos 8.5 cm, para dar un mayor espacio en el habitáculo, específicamente a las plazas de atrás, y se ha adaptado una especie de jaula en la parte posterior que da cabida a un maletero muy generoso (521 litros), que es el más grande de su categoría.

LÍNEA VOLKSWAGEN
Siempre es un reto crear un sedán a partir de un hatchback. Por eso, cuando asistimos a la presentación regional del nuevo Virtus en Sao Paulo, Brasil, nos intrigaba saber qué tan bien habían resuelto en Volkswagen el tema del diseño. Lo que observamos es que con el Virtus de alguna forma los diseñadores supieron adaptar muy bien la parte posterior sin perder la capacidad y practicidad que ofrecen los maleteros de modelos específicos hechos en Mercosur. El nuevo modelo muestra una zaga elegante, con líneas marcadas como los demás modelos de la marca, y unos faros que parecen muy elaborados. Además, la caída posterior luce un aspecto similar al del Audi A3 sedán.

En la parte delantera no hay cambios si lo comparamos con el Polo: presenta los mismos detalles y solo guarda ligeras diferencias (tanto en el Polo como en el Virtus) con el Polo europeo.

Ya en Lima pudimos reconfirmar que en el interior del Virtus la marca puso bastante atención a los detalles. Muestra una selección de materiales duros al tacto pero resistentes en el tiempo, con un diseño si bien sobrio también tecnológico, gracias a la pantalla multifunción y táctil de 8 pulgadas con sistema de conexión a Android Auto, Apple Car Play y Mirror Link, que además cuenta con la opción de una App en el celular que nos ayuda a saber o conocer muchos detalles del auto. De ese modo, en lugar de buscar en el manual, el auto nos dice qué hacer al preguntarle como si hablásemos con una persona.

Es una pena, eso sí, que no haya opción, ni siquiera pagando, de contar con el novedoso cuadro de instrumentos digital Active Info Display con pantalla de 10.25 pulgadas, que ofrece información de conducción o navegación con mapas.

MECÁNICA Y SEGURIDAD
En el estreno del Virtus, Volkswagen dio a conocer sus dos motorizaciones a gasolina: el conocido 1.6 MSI de 16 válvulas que genera 110 hp y un nuevo bloque para el segmento, que lamentablemente no llega a nuestro país, el tricilíndrico TSI de 1.0 litros (Turbo), que genera 115 hp (128 hp si se alimenta de etanol) y un torque de 20 kg.m, una cifra similar a la que ofrece un 2.0 litros de última generación.

Ambos motores están acoplados a una caja manual de 5 velocidades o a una Tiptronic (automática secuencial de Volks­wagen) de 6 velocidades, que es la que probamos y tiene un funcionamiento suave, preciso entre cada marcha. Aunque hay que llevar al motor a cierto régimen de vueltas para explotar su potencial si deseamos hacer un rebase. En ningún caso es perezoso, sobre todo en tráfico, pues las reacciones son rápidas y no hay necesidad de exigirlo.

Como sabemos, Volkswagen siempre se ha tomado en serio el tema de la seguridad. En ese sentido, tanto el Virtus como su hermano “corto” el Polo tienen la máxima calificación de cinco estrellas en las pruebas de colisión de LatinNCAP en protección para adultos, cinco estrellas también en protección para niños y muy buena calificación en protección a peatones, en donde se busca reducir el daño a las personas en caso de un atropello.

Para lograr estos resultados, ofrece cuatro bolsas de aire —piloto, copiloto y dos laterales— así como ganchos Isofix para acomodar los asientos de los pequeños. La estructura interna de la carrocería tiene fama de ser altamente rígida, pero también cuenta con partes deformables para la absorción de impactos fuertes.

En cuanto al sistema de frenos, lleva discos ventilados adelante y los posteriores son de tambor, con asistencia electrónica de ABS, control de estabilidad ESP y de tracción. Para algunos, llevar frenos de tambor atrás no es lo mejor, sin embargo, el bajo peso del auto, los neumáticos de buena calidad y las asistencias al frenado logran que el vehículo tenga una potencia y precisión de frenado bastante buena para su segmento, logrando una cifra de menos de 41 metros en el frenado de 100 a 0 km/h.

EXCELENTE HABITABILIDAD
Quiero empezar este apartado señalando lo que le falta al Virtus para ser, sino el mejor, uno de los mejores en su categoría. Al menos de momento, no cuenta con sunroof, sujetadores de mano ni cámara de retroceso. Dejando estos temas de lado, ofrece una serie de detalles que se agradecen en el día a día.

El espacio interior, por ejemplo, es amplio, cómodo, tiene ventanas eléctricas de accionamiento automático y, en las plazas posteriores, cuenta con ductos de ventilación. La radio e información necesaria está siempre visible y hay aire acondicionado con climatizador. Los espejos son de amplia visibilidad; incluso, el del copiloto se regula automáticamente hacia abajo para poder ver el piso al momento de retroceder, y el espejo interno es fotosensible, de mucha ayuda si el auto de atrás tiene las luces altas. Adicionalmente, el Virtus trae sensores de proximidad acústicos bastante fiables, luces de giro en curva, sensor de lluvia en el parabrisas y velocidad crucero con el que podemos lograr más de 65 km/gl en carretera.

Sin duda, una de las mejores cualidades del Virtus tiene que ver con la experiencia de manejo. El nuevo modelo cuenta con una buena insonorización de cabina y permite una adecuada postura de manejo gracias a la regulación en altura y profundidad del volante y del asiento del piloto que está tapizado en cuero automotriz. Como es un auto hecho y pensado para nuestro mercado, el recorrido de la suspensión es alto y la medida de los neumáticos es la más lógica, lo cual ayuda muchísimo a transitar por nuestras pistas plagadas de rompemuelles, baches y demás.

En resumen, el Virtus es un sedán práctico, con equipamiento justo y cierta elegancia. Ofrece mucha seguridad y es, gracias a su mecánica sencilla, económico y fácil de mantener. Su precio empieza en US$ 17,390 para la versión Trendline con caja manual y llega a los US$ 22,790 en la versión probada, Highline con caja Tiptronic. Precios interesantes para un sedán de su nivel de calidad.

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