ROAD TEST

Calidad superlativa 2018

(All New)
Abril 2018
Por: Tito Maruy

MERCEDES-BENZ GLE 400 4Matic 2018

Siempre es difícil escribir sobre un Mercedes-Benz sin que parezca un publirreportaje. No importa si es un hatchback, un sedán, un cupé o una SUV, es muy complicado criticar un vehículo de esta marca, porque una mirada objetiva te evidencia que la calidad general es superlativa, la tecnología muy sofisticada y el diseño combina vanguardismo con elegancia, como en el caso de la GLE 400 4Matic que nos ocupa esta vez.

El último Mercedes-Benz que probé fue el GLE 400 Coupé, cuando recién se había iniciado el cambio de nomenclatura con la que se definen hoy los vehículos de la casa de Stuttgart. Obviamente me encontré con un producto A1, que quizá generaba dudas sobre la carrocería cupé pero al fin de cuentas era un Mercedes-Benz. El modelo que probamos esta vez es una SUV con todas las de la ley. Sobria y elegante en el diseño, domina el frente el emblema que desde 1925 identifica a la marca, que en realidad es una reminiscencia de aquel que iba sobre el radiador de los autos de esa época y que es a su vez una simplificación del emblema original que hasta hoy se puede ver en el capó de los autos: la fusión de la estrella de tres puntas de Daimler y el círculo con los laureles de Mercedes.

Un gran cromo perfila la parte baja del parachoques y otros cruzan la falsa toma de aire de los frenos o la cuna en donde podrían estar los neblineros si los tuviera. Los faros son pequeños en proporción pero con el justo equilibrio visual. El capó tiene grandes nervaduras que crean una corriente que extrae el aire caliente del vano motor a través de las ventanas cerca a la base del parabrisas; a los lados, un corte en diagonal lleva el flujo de aire hacia los laterales. Estos se ven bastante convencionales pero un truco de diseño genial hace que percibas a la camioneta más robusta, al ser más ancha atrás. La compuerta es grande, sobria y sin recargos; la funda del parachoques tiene el mismo esquema de sobriedad y elegancia.

CALIDAD INTERIOR
Mirando el interior primero y sentado en él después, no hay duda de que estás en un Mercedes-Benz. La calidad del conjunto en tapices, plásticos, madera, aluminio y cuero es sobresaliente; el ensamblaje de las partes, si no es perfecto da en el travesaño en términos futbolísticos. La ergonomía es buena, muy predictiva salvo en la ausencia de palanca de cambios. Gracias a que probamos con anterioridad el cupé, ya no pasamos la vergüenza de quedarnos 10 minutos detenidos buscando cómo diablos se conecta la transmisión. La regulación de los asientos delanteros es muy sencilla: tres botones con la forma del área que controlan la cabecera, el respaldo y la banqueta, así como cuatro memorias de regulación.

El tablero es sencillo, sobrio y elegante. El timón es multifunción, forrado en cuero y temperado; el panel de instrumentos de doble esfera trae una pantalla al centro con la información de la computadora de a bordo muy completa y de fácil lectura. La pantalla de 7” está ubicada al centro, con toda la información del sistema multimedia que posee la GLE 400: entretenimiento, información y comunicación. El equipo de sonido viene con radio AM-FM, CD, Bluetooth y sistemas de reproducción MP3, WMA, WAV y AAC (estos tres últimos son formatos de reproducción que tuve que googlear para saber qué eran).

MECÁNICA Y MANEJO
En cuanto a la mecánica, ‘nuestra’ GLE 400 tiene el motor V6 twin turbo de 3.0 litros que genera 329 hp de potencia a 5,250 rpm y un torque de 49.0 kg.m entre las 1,600 y 4,000 rpm. La caja es automática de 9 marchas y el sistema de tracción es 4Matic. Toda esta información se puede resumir en: tienes potencia cuando la necesitas y salida de detenido suave, sin tirones, en cualquier condición de la ruta. Sea esta asfaltada, ripio, tierra, barro o nieve, el vehículo mantendrá lo más posible el control en forma automática o siguiendo las preferencias que puedes seleccionar de las cinco posibles con el controlador Dynamic Select: Confort, Sport, Invierno, Fuera de Ruta o Individual.

Por otra parte, esta SUV mediana que tira para grande —mide 4.82 m de largo, 1.94 de ancho, 1.80 m de alto y 2.92 de distancia entre ejes— parece más pequeña cuando la conduces; la sensación de control es única entre otros por la maniobrabilidad y los frenos de disco en las 4 ruedas, con ABS, que junto con los neumáticos 255/50 R19 hacen detener a la GLE 400 como si pesara menos de los 2,350 kg que pesa realmente.

Se ha trabajado mucho en la aerodinámica de esta camioneta que tiene un coeficiente Cx de 0.32, lo que reduce los ruidos parásitos al andar a velocidad y disminuye el consumo de combustible, a lo que también contribuye un sistema Start/Stop muy bueno, casi imperceptible para el conductor. Si te detienes más de 3 segundos con el pie en el freno el sistema apaga el motor, luego basta con levantar la presión en el pedal o mover el timón para que arranque casi sin que te des cuenta.

FULL SEGURIDAD
El concepto integral de seguridad que ha desarrollado Mercedes-Benz se divide en cuatro fases: ‘Conducción segura’, ‘Ante un peligro’, ‘Accidente’ y ‘Después del accidente’. La primera mantiene a los ocupantes atentos y sin distracciones; son los sensores de distancia delanteros y traseros, el sistema de arranque en pendiente, sistema de alerta por cansancio, el freno de emergencia BAS, luces de freno adaptativas en caso de frenada brusca, control de estabilidad ESP, asistente para viento lateral, cámara de retroceso, detector de punto ciego en el espejo retrovisor y algunos otros que son opcionales. En la segunda fase intervienen todos la sistemas de ayuda a la conducción, como el freno de emergencia activo, el ABS, control de tracción ASR, sistema de control de tracción 4ETS, sistema PRE-SAFE que monitorea la dinámica del vehículo y puede detectar con anterioridad las situaciones críticas y accionar mecanismos de protección para el ocupante.

La tercera fase incluye los sistemas diseñados para proteger a los ocupantes en caso de un accidente: siete airbags (piloto, copiloto, para rodillas, cortinas delanteras y cortinas traseras), sistema de absorción de impactos laterales y la protección para peatones. En la cuarta fase, luego del accidente, se activan mecanismos que evitan mayores daños de los que ya existen: máxima protección posible (puede desconectarse automáticamente el motor e interrumpirse la alimentación de combustible), los intermitentes de advertencia y el alumbrado interior de emergencia se pueden encender automáticamente para evitar posteriores accidentes y facilitar la búsqueda del vehículo accidentado, las lunas bajan automáticamente si se activan los airbags, igualmente las puertas se desbloquean, con lo que se facilita su apertura a los ocupantes o los servicios de rescate, entre otros.

Pero en seguridad hay además otro aspecto que me parece fantástico. Todos los Mercedes-Benz a partir del 2014 tienen en la tapa de combustible y en el poste “B” adhesivos con un código QR con el que puedes acceder a la ficha de rescate del vehículo y ahorrar tiempo, que es lo más valioso en un rescate. En todo caso, lo ideal sería que todo este arsenal de elementos de seguridad nunca se necesiten, pero bueno, cuando se requieran allí estarán.

¿Qué más se puede decir de esta GLE 400? Que es uno de esos vehículos que cuestan devolver. ¿Si me ha gustado? Pues claro, aunque mi esposa diga que los Mercedes-Benz no son para gente joven. ¿Será que estoy envejeciendo? No lo sé, pero mejor vaya, pruebe y decida si le gusta tanto como a mí.

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