ROAD TEST

MITSUBISHI L200

(All New)
Septiembre 2021
Por: Juan Carlos de la Fuente

Fortaleza y estilo

Fue lanzada por primera vez en 1972 y es considerada, prácticamente desde hace cuatro décadas, como una de las más populares camionetas dedicadas al trabajo exigente que existen. Prueba de ello son sus cifras de ventas: casi 5 millones de unidades a lo largo de su historia. Como en el resto del mundo, en Perú la Mitsubishi L200 es también una de las pick-ups preferidas en minería, agricultura, construcción y otras actividades más, incluso para uso personal.
 

La actual Mitsubishi L200 incorpora el lenguaje de diseño de la marca en el frontal, el Dynamic Shield. La máscara es completamente horizontal, con trazos rectos que le brindan un aspecto más moderno y también más robusto. Un dato interesante es que el frontal ahora es 40 mm más alto que el modelo anterior. Los faros permiten una proyección más directa en la pista y existe la opción de luces LED que no solo realzan la imagen del conjunto, sino que mejoran la visibilidad del camino.

La presencia es imponente. La L200 se ve fuerte, tanto así, que no le hace falta recurrir a los fenders para engrosar los pasos de rueda, tal como lo hacía en versiones anteriores. Sabemos perfectamente que el tema estético es bastante subjetivo, pero sí nos gusta mucho cómo se ha adaptado el lenguaje de diseño a una pick-up, para que no luzca únicamente como una herramienta de trabajo, sino también como un vehículo de uso particular con buenos acabados y un generoso equipamiento, dependiendo de la versión que se elija.

FUERZA Y COMODIDAD
Cualquiera sea el caso, la motorización está dada por un único bloque de 2.4 litros diésel, que se ofrece en dos configuraciones de potencia: una de 134 hp con 350 Nm de torque y otra High Power (HP) de 178 hp y 430 Nm. El motor cuenta con tecnología de riel común, es decir, un sistema de inyección directa de alta presión de combustible, y con el sistema MIVEC de Mitsubishi para la gestión de apertura de válvulas según la demanda de potencia requerida. Además, el turbo es de geometría variable y permite compensar la pérdida de presión sobre todo en rangos bajos de revolución del motor, algo característico en los turbos convencionales.

Como ya lo requieren las pick-up de hoy, existe la opción de caja manual de 6 marchas y otra automática, también de 6, para quienes prefieran un andar más cómodo.

El motor y la caja se acoplan a una caja de transferencia con reductora y podemos aprovecharla mediante la opción 4 Low que sugiere un comando selector ubicado detrás de la palanca de cambios. Este formato nos permite tener más fuerza para afrontar terrenos complicados donde más que velocidad, necesitamos par motor. El selector también ofrece otros dos modos: el 4 High, que nos permite usar la tracción total, y el modo 2 High, tracción al eje posterior y recomendable para andar con holgura en ciudad, carretera o terrenos que no necesiten de mayor esfuerzo.

El interior luce confortable y con muchos elementos de confort. La sensación de calidad es buena y está acompañada de un agradable diseño que es muy similar al de la Montero Sport. Incluso el timón tiene un diseño elaborado, con cuatro brazos y muy agradable al tacto. Cuenta con varios botones para el control de la radio, llamadas o información necesaria, según la versión que escojamos.

Ya es un estándar contar con un paquete eléctrico de lunas, espejos y seguros, además de aire acondicionado que puede ser el convencional o uno climatizado. Si nos fijamos un poco más arriba, en el centro del tablero, encontramos a la radio que es táctil y cuenta con cámara de retroceso, una ayuda que es bien recibida sobre todo para un vehículo que tiene un largo total de 5.22 metros.

Hablando de medidas, el ancho de la camioneta es de 1.82 metros, el alto de 1.78 metros y un dato interesante es que el radio de giro es de 5.9 metros, una cifra de la que siempre ha alardeado Mitsubishi por ser la más pequeña en su segmento. Y que es muy importante porque ayuda a maniobrar mejor un vehículo de grandes dimensiones sobre todo en espacios reducidos.

La L200 se ve fuerte, no le hace falta recurrir a los fenders para engrosar los pasos de rueda.

Línea roja, por favor no modificar

EXPERIENCIA DE MANEJO
Al manejar la L200, notamos que el motor tiene buena elasticidad, es decir, que te ofrece potencia y fuerza en un rango amplio de revoluciones. Solo existe un juego que debes aprender a controlar al momento de romper la inercia y luego tendrás agilidad de sobra.

En general, las pick-ups tienen la suspensión más rígida comparada con la de un auto urbano al que estamos acostumbrados. Sin embargo, en el caso de la L200, aun sin carga resulta amigable el andar. Tiene una buena capacidad para recibir los baches e irregularidades y el balance entre ambos ejes es muy bueno; no existe un cabeceo a la hora de frenar con fuerza ni hay saltos incómodos luego de pasar por topes.

La L200 no es solo un buen vehículo de trabajo, sino también de uso particular.

Línea roja, por favor no modificar

El tacto del pedal de freno es muy bueno y preciso, gracias a los grandes discos de 320 mm con pinzas de dos pistones en el eje delantero que permiten tener una mayor área de contacto que resulta en una frenada más efectiva y segura. Es decir, distancias más cortas y una mejor disipación del calor.

La seguridad incluye el control de estabilidad en todas las versiones, un elemento muy importante para reducir el riesgo de perder el control en situaciones de emergencia o superficies resbaladizas. Bolsas de aire frontales con funcionamiento en dos etapas, según la gravedad del impacto, frenos ABS con EBD, ajustes Isofix y una cabina resistente son parte de su equipamiento estándar.

Todas las opciones de equipamiento que ofrece la Mitsubishi L200 hacen que ya no sea solo un vehículo de trabajo. Esta pick-up es ahora también un vehículo de uso diario para quienes necesiten un mayor espacio de carga y la comodidad suficiente que podría ofrecer una camioneta cerrada como las SUV. Claro, guardando un poco las distancias.

Mitsubishi ofrece una garantía de 5 años o 100 mil km. Los precios empiezan en US$ 24,990 para la versión de entrada (2.4 litros, 134 caballos, caja manual) y van hasta los US$ 37,990 para el tope de gama GLS con caja automática y 178 caballos.  

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