ROAD TEST

MITSUBISHI new ECLIPSE CROSS

(All New)
Junio 2021
Por: Tito Maruy

Salto adelante

Cuando hace tres años probamos para ustedes el flamante Mitsubishi Eclipse Cross, nos encontramos con una SUV mediana muy correcta y eficiente. Quizás el punto más controversial que traía era ese quiebre de diseño en la compuerta de la maletera, en donde la moldura de luces que unía ambos faros posteriores, dividía la superficie vidriada de la luneta en dos. Ahora probamos la nueva versión de este modelo, que incluye cambios importantes.
 

Seiji Watanabe reemplazó en la división de diseño de Mitsubishi a Tsunehiro Kunimoto, quien había dirigido todo el proceso de diseño y producción del Eclipse Cross. Asumió la responsabilidad del desarrollo de las evoluciones de los modelos de la marca y hoy nos presenta el primer facelift del Eclipse Cross, que va más allá de una simple pasada en limpio, como veremos a continuación.

Eclipse Cross tiene un diseño particular que se orienta a lo deportivo y es prácticamente único en su categoría.

Línea roja, por favor no modificar

CAMBIOS NOTABLES
Con la misma plataforma de la versión anterior, esta actualización llama la atención porque crece a lo largo: un par de cm en la parte delantera y unos 12 cm en parte posterior. De ese modo, el nuevo Eclipse tiene en total 14 cm más que la versión inicial, lo que se ve reflejado sobre todo en la capacidad de la maletera, que aumenta hasta los 430 litros, lo que podríamos considerar como bastante bueno para este segmento.

En el exterior, los cambios se inician en la parte delantera, donde el concepto Dynamic Shield se mantiene como sello distintivo de la marca. Aunque en este caso afina mucho el volumen de los faros diurnos delanteros DRL LED, así como se eliminan las dos persianas cromadas de la máscara, que cambian a tres listones negros perforados. Además, crece el mascarón inferior que tenía un solo corte para la toma de aire del radiador y ahora es una malla de hexágonos alargados.

La cuna de los faros, LED en el modelo GTS Full 4x4, cambia como cambian los mismos faros, que pasan de rectangulares a redondos. La toma de aire inferior, discreta en la versión 2018, crece también y el falso patín delantero inferior de una sola pieza pasa a ser uno de tres partes. Obviamente, cambian ligeramente el capó y los guardafangos delanteros para recibir un frontal totalmente nuevo, pero no así los laterales, que salvo en el empalme de los guardafangos con la funda del parachoques, se mantienen igual que en la versión anterior, con una línea de cintura en cuña que nace en la unión del arco plano del guardafangos, corre uniendo las manijas de las puertas y termina en el vértice lateral del faro trasero.

La línea de falda corre igualmente en cuña hasta la mitad de la puerta posterior y copia desde allí el arco plano del guardafangos para luego caer hacia el borde superior de la funda del parachoques trasero.

Toda la parte trasera también ha sido rediseñada. Se eliminó el puente que unía los dos posteriores traseros, para lo cual se modificó la forma de la compuerta y el contorno del cierre de la misma. Ahora es más “normal”, por decir algo. Los faros cambian de forma y no solo caen lateralmente desde la base del spoiler posterior, sino que ingresan hacia el interno de la luneta de la compuerta en la parte baja. Al igual que en la funda del parachoques delantero, en la trasera se ha modificado el arco bajo y el falso patín también se ha convertido en uno de tres cuerpos.

El New Eclipse Cross está muy bien equipado y la pantalla de fábrica con conectividad a celulares realza la calidad interior.

Línea roja, por favor no modificar

MIRADA INTERIOR
El interior básicamente se mantiene, salvo en un par de detalles. La posición de la pantalla táctil de 8”, antes incorporada a la consola central, ahora tiene una ubicación del tipo “flotante” en la parte superior del tablero, como ha sido tendencia de diseño en los últimos años. El Head Up Display, la plancha de policarbonato en donde se proyecta información hacia el parabrisas delantero, se puede esconder en la cúpula del tablero de instrumentos, para aquellos que no se acostumbran a esa visión.

Los asientos delanteros tienen regulaciones con comando electrónico tanto de altura, inclinación y desplazamiento, como de temperatura (sí, el nuevo Eclipse tiene asientos temperados). El interior está forrado en cuero automotor. Se aprecia buena calidad de materiales y combinación de colores; detalles en aluminio mate y “black piano” en la consola central muy elegantes. Hay mucho espacio libre para poner cosas, dos puertos USB y un enchufe de 12 voltios.

La pantalla central táctil te permite controlar y apreciar múltiples funciones, desde el infoentretenimiento, la conectividad, el teléfono, hasta las propias del vehículo y de control periódico. El Apple Carplay y Android Auto son de serie, así como la conectividad Bluetooth y el aire acondicionado bizona.

En cuanto a seguridad, además de los frenos de disco en las 4 ruedas con ABS y EBD, podemos encontrar control activo de estabilidad, asistente de ascenso en pendiente, alerta de punto ciego lateral, asistente de cambio de carril, alerta de tráfico posterior, encendido de luces automático, sistema de mitigación de impactos frontales, cámara de retroceso con indicación predictiva y siete airbags.

MOTOR Y MANEJO
Tanto la motorización como la transmisión no han cambiado. El nuevo Eclipse mantiene el correcto MIVEC de 2.0 litros gasolinero, aspirado, de 4 cilindros y 16 válvulas, que eroga una potencia de 147 hp a 6,000 rpm con un torque de 20.2 kg.m a 4,200 rpm. Este motor va acompañado de una caja de cambios INVECS-III, la mejor CVT que he probado hasta el día de hoy: suave, lógicamente lineal, rápida cuando se usan las paletas detrás del timón para cambiar de “marchas”, o la misma palanca de cambios de accionamiento secuencial, aunque para ser absolutamente sinceros, da hasta flojera cambiar de marchas cuando la caja funciona tan bien en forma automática.

La tracción en las cuatro ruedas puede ser variada a través del sistema S-AWC (Super All Wheel Control) que va controlando el porcentaje de tracción que va hacia el eje posterior según la lectura dinámica de las condiciones de la ruta. Además, podemos seleccionar tres tipos de programación conjunta: Normal, Snow y Gravel, según nuestra propia apreciación.

Se mantienen también los aros en aleación de aluminio de 18” y los neumáticos 225/55 R18.

Al conducirlo, las sensaciones son las mismas que tuvimos en la primera toma de contacto hace tres años. Se aprecia buena maniobrabilidad, gran capacidad de frenado, correcta aceleración, un buen funcionamiento general de los sistemas de infoentretenimiento, así como del control de velocidad crucero. La suspensión está bien regulada. Los amortiguadores firmes, sin producir sobresaltos, hacen cómodo el andar, pero sobre todo mantienen la sensación de estar siempre en control del vehículo a través de una dirección electrónicamente asistida que transmite bien las sensaciones a pesar de ser bastante suave.

En conclusión, mantengo mi apreciación original. El Mitsubishi Eclipse sigue siendo una oferta interesante, ahora con una rebaja de precios apreciable y una garantía de 5 años o 100 mil kilómetros, lo que llegue primero. Pero vaya, pruebe y decida...  

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