LA REVISTA

Frente al espejo

Junio 2021
Por: Tomas Unger

Edición 276

Hace muchos años que todos los autos traen tres espejos. Hoy, en la mayoría de los automóviles se controlan eléctricamente desde el asiento izquierdo y deben haber evitado numerosos accidentes. Cuando yo comencé a manejar, no era así.
 

Antes había solo un espejo en el interior, al centro del parabrisas, y su cobertura estaba limitada por el tamaño de la ventana posterior. En los años 50 tuve un Chevrolet Bell Air al cual le puse un faro “pirata” que se manejaba desde el interior y permitía iluminar la casa de noche. El faro pirata tenía un espejo atrás que me hizo ver lo útil que es. A tal punto, que a mi próximo auto le puse un espejo exterior.

Cuando empezaron a llegar los autos japoneses en los años 60 y 70, traían un espejo en el tapabarro izquierdo. La gente lo consideraba feo y algunos lo quitaron, pero la mayoría se dio cuenta de lo útil que era. Lo sorprendente es cuánto demoró el espejo en llegar al auto.

En el año 1906, cuando el automóvil cumplía 10 años, en una revista para señoras salió un artículo recomendando que lleven un espejo más grande en la cartera para poder mirar de vez en cuando quién venía atrás. En 1908 apareció un accesorio que se vendía a los automovilistas llamado “El espejo Argus”; el anuncio publicitario decía que era un accesorio muy útil para la seguridad.

El espejo que hizo historia y que sirvió para que se volviera un accesorio común fue el que le puso el piloto Ray Harroun a su Marmon “Wasp”, con el que ganó las primeras 500 Millas de Indianápolis.

En aquella época los autos de carrera llevaban un mecánico cuya principal función era mirar a los otros autos y mantener al piloto al tanto. Harroun quitó al mecánico y en su lugar puso un largo espejo sobre cuatro patas en el capó para ver encima del timón quién venía atrás. El menor peso, sin mecánico, ayudó para la victoria.

El Marmon de Harroun hizo noticia y su largo espejo fue comentado y elogiado por la prensa especializada. Los fabricantes no tardaron en poner un espejo retrovisor horizontal en el tablero o en el parabrisas. En los autos de carrocería cerrada no servía de mucho porque la ventana posterior era mínima. Por esa época aparecieron algunos espejos laterales, pero ya en el año 1920 no había ningún auto que no tuviera espejo.

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