Mitsubishi L200 DK-R: edición especial

Cuando nos invitaron a probar la nueva Mitsubishi L200 DK-R 2017 nos entusiasmó la idea de hacerle el test para comparar esta pick-up con las otras grandes de la categoría: la Toyota Hilux y la Nissan NP300. Estas dos las habíamos probado en sus versiones más equipadas, así que nuestras expectativas eran altas. Además, queríamos aclarar una pregunta que teníamos en mente: ¿qué tan diferente sería de la versión 2015, que fue la última que salió en Automás?

ESCRIBE: TITO MARUY

Nuestra primera sorpresa al recoger la unidad fue que a primera vista no era una versión normal de la L200 DK-R. La altura al piso, los aros y neumáticos nos decían que lo que teníamos al frente no era de serie. Pronto nos enteramos de que era una edición especial, con un paquete que podríamos llamar Versión Alta Ruta 4×4.
En una revisión exterior no encontramos grandes cambios estéticos, solo algunas modificaciones sutiles, como la gran máscara cromada haciendo juego con los espejos en el mismo acabado, el parachoques delantero que cambió ligeramente su forma alojando dos neblineros redondos y un falso patín de color aluminio, pero sin variar la fisonomía general. Esta unidad tenía instalados los estribos laterales, con lo que ganaba en lo visual.

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Las dimensiones de la unidad probada son básicamente las mismas que la L200 DK-R anterior: 5.28 m de largo, 1.82 m de ancho, 1.78 m de alto y una distancia entre ejes de 3.00 m. La tolva tiene 1.52 m de largo, 1.47 de interior y 48 cm de alto.
El interior de la cabina respeta el volumen anterior. El tablero nos da la bienvenida con más cromos, insertos en imitación aluminio y acabados tipo black piano bajo el concepto de ‘alas extendidas’ que parecen acunar la parte central en donde se encuentra la pantalla táctil de 6.1” del equipo de sonido con Mp3, CD, USB, Aux, conectividad Bluetooth, hands free y que se convierte en monitor de la cámara de retroceso. La tapicería es de tela con trama de malla central, el asiento del piloto con regulación de altura y desplazamiento longitudinal; así, llegar a una posición de conducción cómoda es relativamente fácil. El espacio para los pasajeros es bueno: 2 se acomodan bien y 3 ya no tanto. Incluso con la posición más retrasada de los asientos delanteros, el espacio para las piernas sigue siendo más que aceptable.

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El equipamiento incluye lunas eléctricas, espejos eléctricos plegables electrónicamente, aire acondicionado climatizado, doble airbag delantero, velocidad crucero, timón multifunción forrado en cuero, luces LED diurnas, arranque con botón, llave inteligente con apertura remota de pestillos ‘one touch’, entre otros.
El motor es un 4 cilindros, 16 válvulas de 2.5 litros de cilindrada, con turbo de geometría variable, diésel con intercooler e inyección directa de combustible. Genera 176 hp a 4,000 rpm y un torque de 41 kg.m a 2,000 rpm; bastante potencia y torque para mover los 1,835 kg de la camioneta. El motor va acoplado a una caja manual de 5 marchas con sistema 4×4 Easy Select y 3 posiciones: la 2H donde la tracción es solo trasera, la 4H para tracción en las 4 ruedas y la 4L para tracción en las 4 ruedas con reductor para caminos extremos. El diferencial LSD para la corona posterior mantiene la tracción en el eje trasero, según necesidad.

PRUEBA RADICAL
La versión que nos prestaron se diferencia porque cuenta con aros de aleación de aluminio Helo, modelo HE904 Satín Black que calzan unos enormes neumáticos Goodyear Wrangler Duratrac de 265/70 R17. Además trae un paquete de suspensión Ironman desarrollado específicamente para la L200, que consta de amortiguadores a gas, resortes de suspensión, bujes y muelles especiales, con lo que se gana en recorrido y despeje al piso.
Pensamos hacer un test por rutas afirmadas, del tipo de las que encontramos en nuestra sierra, pero por el poco el tiempo que teníamos decidimos realizarla 50 km al sur, en el autódromo La Chutana, donde hay sitios como para probar sin tener que viajar al centro del país. El trayecto en la Panamericana Sur se hizo suave y silencioso. Supusimos que con el paquete Ironman la suspensión estaría trotona y saltarina, sobre todo la posterior, pero para nuestra sorpresa su comportamiento fue muy suave. Obviamente el taraje era mucho más duro que el de serie pero la absorción de irregularidades del asfalto no se trasladaban a la cabina de conducción. La dirección con estos nuevos amortiguadores y resortes se volvió muy rápida al timón, mejorando también la sensación que transmite hacia el conductor. La insonorización es buena, tomando en cuenta que es un motor diésel y que los neumáticos son del tipo Mud & Snow de cocada abierta.

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Aprovechando el trazado que usó el Automóvil Club Peruano para realizar los Rally Stage, transitamos primero las partes de tierra afirmada solo con la tracción posterior, resultando muy divertida de conducir. La cola viene siempre deslizando, buscando el externo de las curvas, pero basta con regular el acelerador para controlar la situación. La suspensión absorbe muy bien todas las ondulaciones, huecos y piedras; la tracción es regular en estas condiciones. Luego probamos el tipo 4H. La doble tracción brinda mucha seguridad para andar, la cola viene mucho más en control y, claro, puedes doblar más rápido que con la tracción trasera. La tracción es buena, los neumáticos ayudan mucho a esta labor. A pesar de estar muy rota la pista en algunos sectores, con piso muy suelto y largos surcos como una chacra arada, la L200 DK-R pasó sin quejarse.
Para probar la 4L fuimos hacia la hondonada, en donde pudimos comprobar la excelente tracción que brinda la L200 DK-R. Primero hicimos la prueba de inclinación en una ladera a 45°, la que pasó sin pestañear. Subimos la colina de 6 m de alto peinando el acelerador, bajamos y volvimos a hacer la prueba, pero deteniéndonos a la mitad de la subida para volver a arrancar desde la posición inclinada. La subió sin problemas. Luego hicimos una prueba que es visualmente espectacular y técnicamente dura para la tracción: la de los pozos intercalados que hacen que siempre durante este recorrido una de las ruedas quede en el aire; es decir, que la camioneta tiene que andar en 3 ruedas, en donde es fácil perder la tracción y quedarse atorado con una rueda patinando. No está demás decir que la L200 DK-R pasó la prueba sin problemas.
La L200 DK-R de serie es un producto interesante, pero con este up grade se convierte en una versión mucho más resistente, segura y robusta para la diversión off-road. Según tenemos entendido, esta versión se estaría comercializando dentro de poco en todos los concesionarios de Mitsubishi en el país. Por lo tanto, esté pendiente y apenas salga a la venta, vaya, pruebe y decida.

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