VOLKSWAGEN AMAROK V6 3.0: POTENTE Y CAPAZ

Llegamos al local de Euromotors, donde nos esperaban 13 pick-ups Volkswagen Amarok modelo 2017 a disposición de la prensa para realizar un road test que nos llevaría hasta las dunas de Asia, en el kilómetro 108 de la Panamericana Sur.
ESCRIBE: TITO MARUY

A primera vista, vemos un facelift, una lavada de cara para darle nuevos aires a un modelo exitoso, quinto en el ranking de ventas del segmento en lo que va del año. Con nuevos faros delanteros con LED diurnos y una funda de parachoques más elaborada, el volumen general del frente se reduce (por lo menos visualmente), se afinan los rasgos y se moderniza. El conjunto sigue siendo el mismo que conocemos desde el 2010, año inaugural de esta camioneta.

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La verdadera novedad era que tres de las 13 Amarok tenían el nuevo motor V6 de 3.0 litros. La diosa fortuna quiso que estuviéramos entre los mortales a los que les tocó conducir la más potente de las versiones disponibles. Estas tres unidades llegadas desde Alemania son las mismas que estuvieron el año pasado en la presentación que se hizo en la Argentina del modelo 2017, en El Calafate, en la Patagonia.
Los cambios en el interior son interesantes: el tablero se hace más plano y limpio, las rejillas circulares del aire forzado han sido reemplazadas por otras pentagonales que conversan mejor con el resto. La forma general se mantiene, pero el cambio hacia formas más angulares hace que haya ganado mucho en lo estético. Un largo inserto de color aluminio divide el tablero en 2 hemisferios, un buen detalle visual que le da vida y crea el contraste con el color general.
Cambia el timón multifunción con una forma más elegante, el tablero de instrumentos viene con pantalla LED central para la computadora de a bordo. Al centro del tablero una pantalla táctil de 6.33” comanda el sistema de audio y de infotenimiento (como llama Volkswagen a los sistemas de entretenimiento e información), radio AM-FM, CD, MP3, Aux, USB, tarjeta SD, Bluetooth, conectividad Apple Car Play, Android Auto y Mirror Link. La pantalla también funciona como monitor de la cámara de retroceso.
Los asientos son de cuero con calefacción, aunque podría cambiar a tela en la versión local. Hay regulaciones electrónicas para ambos asientos delanteros, columna de dirección regulable en altura y profundidad, cuero en el timón y la perilla de cambios, climatizador bizona y, en fin, todos y cada uno de los accesorios que un vehículo top debe tener.

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El nuevo motor V6 de 3.0 litros turbodiésel intercooler con inyección directa de combustible Common Rail eroga 221 hp de potencia con 56 kg.m de torque entre las 1,500 y 2,000 rpm, y es el cambio más notable en la oferta de la Amarok. La diferencia con el 2.0 se siente apenas aceleras. Junto con la caja de cambios Triptonic de 8 marchas desarrollada por ZF y que ya probamos el año pasado en la versión BitDI, hacen que la marcha sea muy suave y que siempre tengamos mucha potencia disponible. Son 23% más de caballos de fuerza y 28% más de torque. El torque permite aceleración inmediata cuando se necesita, sumado al sistema 4Motion que mantiene siempre la tracción en las 4 ruedas, variando el porcentaje a través de un diferencial central Torsen.
Salimos de Surquillo rumbo al sur por la Panamericana. El trayecto es tranquilo, la caja de cambios en posición automática hace más que bien su trabajo, subiendo y bajando marchas según la necesidad del camino y del conductor. Si bien se puede usar el sistema Sport y hacer los cambios con las palancas detrás del timón, en verdad la caja funciona tan bien que para qué complicarse uno haciendo los cambios. Que la tecnología nos haga la vida más sencilla.
Notamos una mejora en el taraje de la suspensión posterior, lo que redunda en mejor confort de marcha. No viene saltando con las imperfecciones de la ruta, por el contrario es de suave andar. Si hay que sobrepasar a otro vehículo, basta con apretar más el acelerador y listo, sin dramas ni esfuerzos adicionales. La maniobrabilidad es buena, la estabilidad a velocidad también; lo mismo al frenar, los frenos de disco en las 4 ruedas actúan de forma eficaz para detener las más de 2 toneladas de peso de la camioneta.
La larga caravana continuó hasta el kilómetro 108, donde ingresamos hacia la playa Sarapampa, al Hotel Estelar Vista Pacífico, al final de los 4 condominios construidos en esta playa. Una sensación de melancolía nos invadió recordando que en nuestros años mozos esta era la playa a la que veníamos a acampar en Semana Santa y Año Nuevo, compartiendo con decenas de campistas los 5 kilómetros de extensión de la orilla. El hotel está a pocos metros del lugar que utilizábamos para armar nuestras carpas. Hoy es un complejo habitacional de enormes proporciones, aunque nos han confiado que todavía se puede acampar en la playa… eso dicen.

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Salimos luego de una charla técnica hacia la ruta trazada para probar las bondades de la camioneta. Cruzamos la carretera hacia las dunas de Asia, en un camino entre granjas mezcla de arena y trocha, donde la Amarok no tuvo ningún problema para pasar, a pesar de algunos tramos en que el ‘fesh fesh’ (término dakariano para nuestro ‘talco’), se abría en largos tramos que hacían que el vehículo delante de nosotros desapareciera en una cortina de denso polvo. Luego nos desviamos hacia el lecho del río Omas, el cual luego de las crecidas de hace pocas semanas había aumentado su ancho hasta en 4 veces, llevándose tierras de cultivo de por medio. Recorrimos el lecho por varios kilómetros ya con menos cantidad de agua, pero con muchísimo canto rodado.
El agua y lo liso de las piedras fueron el segundo obstáculo que pasó sin problemas ni necesidad de trabajar en el modo “mecánico” o sport. Solo en automático y apenas peinando el acelerador, la Amarok avanzaba sin tropiezos. Los 22 cm de despeje los pusimos a prueba al subir del lecho a la trocha que nos llevó a la ruta asfaltada que lleva hacia Coayllo en la sierra de Asia. Hicimos la ruta hacia el mar y antes de llegar a La Capilla nos internamos hacia los cerros, donde se había trazado un circuito para probar las ayudas a la conducción que ofrece Volkswagen.

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Primera vuelta con el instructor para reconocer el circuito y conocer cómo deberíamos pasar cada tramo. Había que subir por la ladera de un cerro unos 60 metros para luego doblar en “U” y bajar hacia una quebrada con arena suelta, aumentado la posibilidad de atollarse. Subiendo la quebrada se dirigía hasta un cenicero largo y profundo para luego subir por las largas paredes laterales y volver hacia el punto de salida a través de otra quebrada de larga pendiente. Desconectamos el ASR control de tracción para permitir que la camioneta derrape sobre la arena y comenzamos la verdadera prueba para la Amarok: si yo no la atollaba, nadie lo podría hacer. Arrancamos la primera cuesta sin problemas en segunda. Él dice: “Ahora a fondo”. Pisamos el pedal sin miedo y la camioneta comienza a tomar velocidad, subiendo la ladera ya marcada por pasos previos. En la cima, levanto el pie del acelerador. “¡No, no lo sueltes!”, me grita el instructor. “Claro, pienso, tú sí sabes lo que viene y cómo bajar, pero cuando lo único que ves es que tu horizonte se ha convertido en cielo y no ves por dónde bajar…”. Igual, con el envión coronamos sin problemas y pusimos a prueba el HDC o asistente de descenso: enfilas hacia el abismo y la sueltas para que la Amarok haga lo que tiene que hacer.
Subimos con algo más de confianza por la quebrada, en automático, luego nuevamente en segunda para entrar al cenicero, una mirada previa, surcos cada vez más profundos en una cama de arena que parecía dispuesta a engullir a todo a quien ose retarla. Había que descender y girar en “U” en la parte más baja, allí donde la arena estaba más suelta. Mirada de reojo al instructor y a la piscina; para alguien que ha dicho abiertamente que las dunas y la arena no son lo suyo, la confianza que te da la tecnología de la Amarok hace que nos tiremos de cabeza. Bajamos y subimos por la ladera, derrapando en las paredes de arena, subimos por la última quebrada para bajar hacia el oasis instalado en medio de la pampa. Todo lo hicimos con 5 personas en la camioneta, full carga, poniendo a prueba todo lo que puede hacer.
Son siete las versiones que se comercializan en el país, con una gama de precios que van desde los US$ 30,990 hasta un poco por debajo de los US$ 50,000 para la versión V6. Regresé convencido de Asia. Usted vaya, pruebe y decida.

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