Lauricocha: Viajar en el tiempo

Diez mil años antes de Cristo, en la sierra central de Perú, caminaban —por el mismo pedazo de tierra que ahora, en esta tarde, transitamos— hombres que habitaron las cavernas, que cazaban su propio alimento, que pintaban formas de animales en las paredes del abrigo rocoso que también les servía de guarida. Hemos llegado a Lauricocha para conocer este escenario, pero hemos encontrado mucho más en el camino.
TEXTO Y FOTOS: KARINA VALCÁRCEL

Empezamos esta temporada de Perú Descubre de la mano de Hyundai, a bordo de una Santa Fe 2.4 GLS 4×2 Sport debidamente ‘vestida’ para la ocasión. Ha sido un verano duro para las provincias de la costa peruana. Desbordes, lluvias, huaicos, derrumbes, muerte y caos fueron los efectos del fenómeno denominado como ‘Niño Costero’. Además de las pérdidas humanas y materiales, las vías que comunicaban la capital con las salidas principales hacia el resto de Perú quedaron visiblemente afectadas. Hoy nos toca emprender la ruta por la Carretera Central y ciertamente hemos podido notar algunos cambios que iremos comentando en el transcurso de la crónica.
El plan para este viaje comprende visitar las cuevas y laguna de Lauricocha, situadas en la provincia homónima del departamento de Huánuco, no sin antes pasar por el bosque de piedras de Huayllay en el departamento de Pasco. Es necesario empacar ropa para un clima seco, con sol y sin él, tanto para soportar temperaturas bajo cero, como el ardor del sol del mediodía que caerá sobre nuestras mejillas. Partimos de Lima el primer día útil de la semana y —para nuestra suerte— las pistas están despejadas. Atravesaremos sin mayores complicaciones Matucana, San Mateo y La Oroya durante las primeras 6 horas de viaje, pasando por Ticlio y llegando a la entrada de Junín para el comienzo de la tarde. En este primer tramo solo nos hemos detenido por un lapso de aproximadamente 15 minutos por labores de restauración de la carretera, en el km 81 de la vía a la altura del puente Huallatupe. Es notable la poca presencia de vehículos de carga pesada, algo que suele caracterizar esta ruta. En La Oroya dejamos la Ruta nacional PE-22 para ir por la 3N.

pd-lauricocha-14pd-lauricocha-13
Unos pocos kilómetros después del ingreso a Junín, llegaremos a Huayre, Capital Mundial de la Maca, en cuya plaza se erige el monumento más extraño que he visto en mi vida durante todo este tiempo de viajes. Estoy frente a un elemento encerrado en lo que vendría a ser una postal de una ciudad del futuro, o al menos así lo siento. Enorme, morada, hecha de vidrio; una nave espacial similar a una betarraga colocada en el centro de la plaza principal de la localidad. Imposible no detenerse para tomar algunas fotos. Se trata de una escultura enormísima que representa una variedad de maca, algo de lo que ya habíamos oído hablar, una inversión que en su tiempo fue muy criticada, pero que hoy, frente a mí, luce como algo fantástico, digno de la imaginación de un niño que aún raya papeles con crayones.
Estacionamos la Santa Fe y entusiasmados, nos aproximamos —en mi caso, dando brincos de alegría— hacia el centro del lugar. Para nuestra sorpresa nos encontramos en una verdadera fiesta, con una banda de al menos diez músicos y baile incluido. Decidimos entonces formar parte de la llamada ‘Fiesta de la Cruz de Mayo’, una celebración importante en la zona. Hay niños y adultos en un conjunto de danzantes, vestidos algunos de personajes popularmente conocidos como ‘negritos’. Unos cestos gigantes cobijan panes en forma de cruces recubiertas de una glaseado blanco. Los lugareños observan atentos las danzas, parece ser un concurso tradicional.
Ya para las dos de la tarde hemos llegado al bosque de piedras, son 60 kilómetros desde Huayre o 317 desde Lima.

pd-lauricocha-12

PARA ESTAR ENTRE LAS PIEDRAS
A la altura del km 109 de la 3N se encuentra el desvío hacia el Santuario Nacional de Huayllay, hay que girar levemente hacia la izquierda y tomar la 20A. Hasta el momento no se ha presentado ninguna dificultad en el camino, las vías están muy bien asfaltadas y señalizadas, se puede avanzar rápidamente. Nos hemos detenido para dar una pequeña caminata entre las piedras de un bosque milenario en una región rocosa donde se alzan enormes pilares erosionados por acción del viento, el agua y los glaciares. Ingresamos con la Santa Fe por un camino de tierra, no más de un kilómetro, y continuamos a pie.
Estamos en la Meseta de Bombón, a 4,340 msnm. Pese a la presencia de luz solar, hace frío, así que procedemos a abrigarnos hasta las manos. No tarda en aparecer un pastor arreando a un numeroso rebaño. ‘Parece un wallpaper de Microsoft’ comenta Eduardo, nuestro videógrafo. No se equivoca. El predominio de un color verde brillante contrastado con el intenso cyan del cielo es tan perfecto como aquellos fondos de pantalla que aparecen y desaparecen aleatoriamente en las pantallas de las computadoras. Pero esto es real, está acá frente a nosotros: el viento, el balar de las ovejas, la textura de las inmensas piedras (algunas superpuestas sobre las otras), la planicie cubierta de pasto, la dicha, el cansancio del camino.
Las rocas que conforman este bosque tienen 66 millones de años de antigüedad, datan del Periodo Cenozoico y se formaron como resultado de la actividad volcánica que depositó capas de ceniza endurecida llamadas ‘ignimbrita’, un tipo de roca porosa. Durante la última glaciación (aproximadamente unos 20,000 años atrás) el ciclo de congelamiento y descongelamiento de la nieve en la meseta ocasionó que el agua derretida se filtre entre las grietas de las rocas, esto hizo que progresivamente se vayan hinchando y desprendiéndose dando lugar a lo que hoy se conoce como Bosque de Piedras. Luego de andar un rato por los alrededores y deleitarnos con sus exóticas formas, continuamos con nuestra ruta. Toca pasar la noche en Cerro de Pasco, a una hora de distancia volviendo por la 3N.

REGALOS DE LA RUTA
Para el segundo día de viaje visitaremos primero Yanahuanca, tomando la avenida El Minero, un trayecto de 67 kilómetros que recorreremos en hora y media. Ahí desayunaremos y pediremos direcciones para tomar la mejor vía a Lauricocha.
Yanahuanca —perteneciente a la provincia Daniel Alcides Carrión, en Pasco— es famosa por sus aguas termales y sus restos arqueológicos. Quizá su zona más conocida e importante sea Huarautambo, a tal punto que en el 2015 el BCR acuñó una moneda con una composición gráfica que incluía el puente inca que ilustra esta crónica. Dicho puente fue construido por Huayna Capac como parte del Capac Ñan, refleja un claro culto al agua y convive en armonía con el paso del río; lo pudimos cruzar (a pie) en Astobamba, localidad que se encuentra en la ruta a Lauricocha.

pd-lauricocha-11
Para llegar y recrear esta experiencia debes tomar el desvío que se halla a solo 4 kilometros de la plaza central de Yanahuanca y avanzar por 3 kilómetros más hasta llegar al puente. Aquí también encontrarás algunas ruinas pre-incas.
Continuamos nuestro viaje por la 18N hasta el desvío en Oyón. Una vez en este punto deberás ir 52 kilómetros con dirección norte por una pista de tierra afirmada, camino a Raura. Si bien es cierto no es una vía asfaltada la que nos conduce, el primer tramo se puede transitar sin problemas, aproximadamente los 10 kilometros iniciales. Luego se convierte en una trocha un poco accidentada, lo cual no es problema para la Hyundai Santa Fe, pero sí recomendamos ir con mayor cuidado. Cabe destacar que seguir este camino te permitirá admirar los nevados de las coordilleras Huayhuash y Raura, así como muchas otras lagunas que embellecen la zona. Después de una hora y media de camino hemos llegado a Lauricocha.

PASEAR POR EL PASADO
Una vez en el distrito de San Miguel de Cauri, estacionamos la camioneta cerca al tambo de la localidad. Toca caminar hasta la montaña que guarda las cavernas en las que habitó uno de los pobladores más antiguos de América: el hombre de Lauricocha. Cazador, recolector y nómada, el tipo de habitante que anduvo por estos mismos lares hace ya diez mil años atrás aprendió luego los beneficios de la domesticación y decidió asentarse. Pero su naturaleza primigenia dejó como rastro las puntas líticas de sus armas de cacería, indicio que sirvió posteriormente para las investigaciones arqueológicas.
Caminamos rumbo al cerro Wagratacanan o cueva de las 14 ventanas, en cuya base están las cuevas Capilla y Uchcumachay. Es un trekking que no demanda mucho esfuerzo, solo el caminar de manera pausada ya que estamos a poco más de 4 mil metros de altura. Es un día soleado y el paisaje es un lujo: a un lado el río; sobre nuestras cabezas, blancas y frondosas nubes reposan sobre el celeste; vistoso es el campo verde que se extiende al horizonte, salpicado de piedras con la que los pobladores han delimitado sus corrales. Son 40 a 60 minutos de caminata. Aquí el arquéologo Augusto Cárdich encontró once esqueletos humanos, así como pinturas rupestres. Nos disponemos a entrar.

pd-lauricocha-6
No es fácil ingresar a las cavernas. Hay que agacharse bastante y una vez dentro, acostumbrar la vista a la oscuridad, trepar por sus resbalosas formas, ensuciarse con barro; parece que hemos ingresado a la boca chorreante de baba de un animal inmenso y subterráneo que —felizmente— se halla dormido.
Para terminar, iremos a la laguna. Volvemos por donde vinimos, pero esta vez montando caballo, ya que en el camino nos encontramos con un lugareño que nos brinda el servicio. Una vez en la orilla nos encontraremos con unos pescadores, los que nos invitan a presenciar el recojo de las truchas. Truchas que luego comeremos, fritas y acompañadas con papas nativas. La laguna de Lauricocha —nombre que se interpreta como ‘laguna azulada’— tiene 7 km de largo por 1,5 km de ancho (aproximadamente); cuenta con 75 m de profundidad en promedio y 160,7 km² de área. Forma parte de un conjunto de lagunas aledañas que nace de los deshielos de los nevados de la Cordillera de Raura, la misma que vimos en el camino hacia acá.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Entre las actividades que se realizan están la pesca y el paseo en bote. Los últimos instantes de este viaje son de satisfacción, no solo por haber cumplido nuestro objetivo, sino además por la calidez de la personas del lugar que —literalmente— abrieron las puertas de sus casas para acogernos, ofreciéndonos un banquete que a simple vista podría calificarse de humilde o básico, pero que —en honor a la verdad— debemos decir que se siente de infinita riqueza en el corazón. Buena forma de comenzar esta nueva temporada de viajes.

¿Te gustó esta crónica? Encuentra el video de esta experiencia dando click aquí.


Perú Descubre propone itinerarios turísticos en nuestro país con la intención de animar el viaje por carretera de mediano y largo aliento. Auspico: Hyundai (Santa Fe 7S) Para encontrar la hoja con el mapa, la ruta y las recomendaciones de viaje adquiera la edición impresa de la Revista Automás Nº 239 -Mayo 2017. Encuéntranos también en FB.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s