Mi padre, mi fan principal

¿Cómo empezó tu pasión por el automovilismo?

Desde chiquito, lo único que me gustaba y me interesaba eran los autos. Me regalaron una pista de carreras de juguete que me marcó. Cuando me preguntaban qué era lo que quería de regalo, lo único que pedía eran carritos para jugar a las carreras. Cuando fui creciendo, siempre respondía que quería ser corredor de autos de grande. Al terminar el colegio se me presentó la oportunidad de estudiar en una universidad de California, en Estados Unidos. Acepté porque pensé que tendría menos control de mis padres, lo cual me permitiría correr. Pensaba: ‘Cuando esté afuera no voy a tener tanto control de mis padres y ya veré cómo buscarme la vida en el extranjero y ver a posibilidad de correr’. Comencé a los 19 años y no he parado hasta ahora, ya tengo 34 años en esta profesión.

IMG_5939

¿Qué opinó tu padre cuando empezaste a correr?

Mi padre no quería que yo fuera piloto. En esa época el automovilismo era considerado un deporte de altísimo riesgo, se pensaba que si corrías te ibas a matar de todas maneras. En la universidad intercalaba mis estudios con mi pasión por correr, lo cual me pasó factura después, porque sacaba bajas notas. Un buen día me mandaron una carta diciendo que me había sacado el promedio más bajo aceptable, razón por la cual ya no querían que siga estudiando. Yo no lo sabía, pero esa carta también se la mandaron a mi padre. Lo siguiente que sucede es que recibo una llamada de mi padre diciéndome: ‘Ya me enteré que te han botado de la universidad y que estás corriendo. Ahora mismo te regresas a Lima y acá ya vemos qué estudias o qué haces, pero en Estados Unidos ya no vas a estar’. Ahí fue la primera vez que le dije: ‘Disculpa, papá, entiendo lo que me dices, pero yo me quiero quedar acá y seguir corriendo. Ya veré cómo me busco la vida, pero voy a seguir haciendo lo que me gusta’. Tenía 19 años, y menos mal mi padre entendió que eso era lo que me apasionaba, y que tenía que dejarme seguir mi camino.

¿Cómo funcionó todo?

Pude arreglármelas para correr con los pocos recursos que tenía. Había un peruano que tenía su taller en Los Ángeles. Trabajaba con él y yo mismo arreglaba mi carro. Con mucho esfuerzo y perseverancia empecé a ganar carreras y hacerme un nombre. Viví dos años así, época durante la cual mi padre fue a verme una vez. Corrí una carrera a las afueras de California, cerca de los precipicios. Era el año 1994; competí con un Volvo del 68, modelo 142. Quedé segundo de mi categoría, y ahí es donde él empieza a aceptar mi carrera y darme todo su apoyo. Desde ese momento él ha sido mi máximo apoyo, mi mejor fan. Si bien no ha estado en todas mis carreras, sí ha estado en varias. Cuando me fui a vivir a Europa me acompañó a un par de competencias, al igual que en los campeonatos mundiales. Se ha subido conmigo de copiloto en algunos autos de carrera. Yo estoy seguro que es mi fan principal.

IMG_5944

¿Cómo cambió tu vida cuando te volviste padre?

Me volví padre tarde, a los 39 años. Ahí fue cuando cambiaron varias cosas. Justo en esa época yo estaba corriendo varios campeonatos mundiales. A los dos días que nació Alexandra, en 2002, tuve que irme de viaje a Australia para competir, era la última fecha del campeonato. Vas con otra mentalidad. Lo que más cambió fue que en lugar de pensar en mí mismo y en los resultados, empecé a pensar más en mi futuro y en el futuro de mi familia. Tengo dos hijas adolescentes y dos niños de ocho años. En general, no me han visto correr mucho en vivo. Sí en videos y fotos, pero no tanto en vivo, ya que he competido sobre todo en el extranjero.

¿Te gustaría que tus hijos sigan tus pasos?

Si bien me gustaría, y cuando los he visto en los karts me he emocionado mucho, es un deporte muy difícil en nuestro país. No es fácil lograr apoyo. Todos los deportes son difíciles pero el automovilismo lo es más, porque se necesita mucho dinero, y en general acá hay poco apoyo. Lo que quiero es que gusten de los deportes, que les guste competir, porque es muy bueno para los chicos y jóvenes, les da disciplina, pero no en los carros. Lo que sí hemos hecho es off-road. En invierno vamos a los cerros de Asia para ver a las ovejas y a los zorros que bajan de la sierra. Una vez estábamos con un carro blanco y una ovejita nos seguía a todas partes, pensaba que el carro era su mamá.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s