CHEVROLET COBALT 1.8 LTZ: A prueba

Chevrolet, la marca norteamericana, estrena un modelo completamente nuevo para nuestro mercado con el sedán Cobalt. Es un cuatro puertas mediano (4.48 m) que viene desde la rama brasileña de GM y que llega con un motor de 1.8 litros, opción de caja automática y un precio atractivo para la categoría.
ESCRIBE: Juan Carlos De La Fuente

El nombre Cobalt designa en Chevrolet a dos modelos: por un lado, el sedán compacto americano basado en la plataforma Delta GM, que nació en 2004 para reemplazar al Cavalier (y que incluso ofrecía una variante deportiva SS de hasta 260 caballos) y, por otro lado, está el de producción brasileña que es diferente. El Cobalt brasileño es un auto que compite en el segmento de los sedanes compactos/medianos y que brinda un gran espacio tanto interior como de carga y un equipamiento destacable.
El modelo fue lanzado el 2013 y para este año ya recibe una actualización de diseño y equipamiento que lo ayuda a competir en el segmento de sedanes compactos. Y, justo en este aspecto, Chevrolet brinda una variedad que puede llegar a marear al usuario, ya que ofrece diversos modelos con abundancia de ofertas, varias de ellas acompañadas de versiones hatchback. Parece que la selección que manda al mercado peruano en lo que se refiere a sedanes y hatchbacks será del Sail Classic, el nuevo Sail 1.5, el tambien nuevo Onyx / Prisma y el ya mediano Cruze. A ellos ahora se agrega el Cobalt, que se ubica por tamaño entre el Prisma y el Cruze, trayendo argumentos de confort y espacio que lo hacen destacar entre todos sus compañeros de gama.

Mecánica sencilla
El Cobalt se ofrece con un motor 1.8 litros y 8 válvulas que genera 103 hp de fuerza a 5,600 rpm y 16.4 kg.m de torque a 3,200 rpm, que se transmiten a las ruedas delanteras mediante una caja manual de 5 velocidades para las versiones LT y LTZ. La opción de caja automática de 6 está reservada solo para el acabado LTZ.
Es un motor que ya tiene sus años y que GM ha ido actualizando para que pueda mantenerse en el mercado donde, aunque con algunas limitaciones, cumple bien su función de mover el auto. Es de bajo costo de mantenimiento por su mecánica sencilla, pero el consumo resulta un poco elevado.

Diseño nuevo
En el exterior es un modelo totalmente renovado, pero que no pretende romper el molde, siendo más bien conservador. Se asemeja al Sail en la parte frontal, pero guarda distancias al añadir detalles de cromo y unos faros con doble óptica que lo hacen ver más elegante. Lo mismo ocurre en la parte posterior, unos faros alargados que invaden la puerta del maletero. Este
Maletero al abrirse dispone de un espacio de 563 litros, bastante en un sedán de esta categoría. Para hacernos una idea, el espacio de maletero es mayor que el de una SUV mediana, como por ejemplo la Mazda CX-5.
En el interior se aprecia una amplitud general y más en las plazas traseras, donde las piernas gozan de un espacio holgado, aunque la cabeza no tanto. El puesto de conducción es un poco alto incluso en la regulación más baja del asiento, lo que ayuda a tener un mejor panorama al manejar. Lo único que se extraña es la regulación en profundidad del timón y la disposición de los botones para ajustar los espejos eléctricos que se encuentran en el pilar A, un poco alejados del puesto de conducción.
Todo lo demás está al alcance de la mano, como los mandos del crucero y de la radio en el timón forrado en cuero, la perilla de encendido de luces que cuenta con opción ‘auto’, distintos lugares donde colocar objetos y botellas, el control del aire y el equipo multimedia MyLink2 de Chevrolet. Este último nos gustó mucho porque es muy intuitivo y fácil de conectar con tu Smartphone. Soporta iOS y Android y la pantalla táctil responde con rapidez.
En cuanto a los materiales, como es de esperar en el segmento, hay mucho plástico duro en todos lados, pero el diseño ordenado ayuda a su favor. Los asientos están forrados en cuero sintético de color marrón; una interesante combinación de colores y son cómodos para el tráfico, aunque preferiríamos el forro de tela. La sujeción lateral podría mejorar, lo que se nota si se toman curvas a cierta velocidad.
El cuadro de instrumentos es el ya visto en otros modelos Chevrolet como el Sonic, Tracker y Spark, con una parte digital para información como velocidad, nivel de gasolina y la computadora de viaje; y la otra mitad analógica que es para el tacómetro. Agrade o no, no hay punto medio. Es de fácil lectura, bien iluminado, pero se extraña el marcador de temperatura del motor.
En cuanto a la seguridad, todos cuentan con frenos de disco ventilado adelante y tambor atrás, ABS, EBD y doble bolsa de aire frontal. Al acabado LTZ se le agrega, además, cámara de retroceso y sensores de proximidad. En la parte posterior solo cuenta con dos reposacabezas y el cinturón central es de dos puntos.
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En el camino
La conducción de este Chevrolet con motor 1.8 resulta mejor de lo que se espera, teniendo en cuenta que hablamos de un propulsor que no usa ayudas como gestión de válvulas. Junto a la caja automática de 6 velocidades funciona muy bien. Desde muy bajas revoluciones el motor está listo para reaccionar. Al cambiar velocidades, no hay una demora notoria como en otras cajas automáticas que se encuentran en esta categoría. El empuje es progresivo y el cambio de velocidades es suave. Incluso tiene un modo manual, pero no necesariamente deportivo, ya que no hay paletas detrás del volante ni la opción de cambiar marchas con la palanca misma. Este mando se encuentra justo al lado izquierdo superior de la palanca en forma de botón.
La insonorización de la cabina aísla muy bien el ruido del motor, pero no tanto el de rodadura. La dirección asistida hidráulicamente es suave y permite hacer maniobras en espacios cerrados. La suspensión tiene un ajuste adecuado para nuestras pistas, absorbe muy bien las irregularidades y junto con el buen perfil de neumáticos hace que los huecos de Lima prácticamente no se perciban en la cabina, tampoco te transmite golpes en seco si caes en algún bache. Durante la prueba medimos un consumo de 30 km/gl.

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Conclusión
El Cobalt no es un auto que jale miradas, ni que brinde sensaciones de manejo diferenciadas, pero tiene un gran mérito que es su relación costo/beneficio. Un auto que, por un precio accesible, ofrece un espacio interior (y de maletera) amplio y un buen equipamiento. Un auto que te permite andar por la ciudad con comodidad y sin preocuparte de las pistas. Ya está a la venta en versiones 1.8 LT (US$ 15,790), LTZ (US$ 16,790) y la que probamos: 1.8 LTZ AT a US$ 17,790.

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