25 años de cambios

El nacimiento de Automás está íntimamente ligado con la apertura de la importación de vehículos nuevos en 1991. En ese momento en el país había producción nacional.

Escribe: Josué Pretell

Plantas de marcas como Toyota, Nissan, Volkswagen y Volvo ensamblaban vehículos que se ofrecían a precios elevados. La apertura de la importación de vehículos cambió esa situación dando inicio a estos 25 años en que el mercado ha pasado por situaciones felices pero también muy complicadas.

Desde que se abrieron las importaciones de vehículos nuevos y usados en 1991, el mercado automotor peruano empezó a registrar no solo un importante crecimiento sino una serie de cambios dramáticos. Hasta 1990, por ejemplo, en el país se ensamblaban unos 3,600 vehículos al año, que se redujeron a 2,400 el año siguiente y a 815 en 1992, con tendencia a la baja.

De manera paralela, empezaron a llegar nuevas marcas, como Hyundai que ingresó en 1991 y un año después ya vendía más de 2,300 vehículos. O Daewoo, que se estableció en 1992, y Kia en 1993. También llegó Lada, que tuvo un fugaz éxito con sus vehículos robustos y de bajo precio, así como otras más. En 1994 ya competían 21 marcas, cuyas ventas conjuntas superaban las 29,400 unidades.

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EL FACTOR USADO

Sin embargo, en una medida que hasta hoy afecta al parque automotor peruano, el 30 de agosto de 1996 el gobierno de Alberto Fujimori decidió restablecer la importación de vehículos usados, que había prohibido apenas unos meses antes. Pero no solo eso: creó además los Ceticos en Ilo, Matarani y Tacna, y elevó el ISC a la importación de vehículos nuevos de 10 a 20%, para un año después elevarlo nuevamente de 20 a 30%, provocando un mayor incremento en los precios.

Todas estas medidas incentivaron el ingreso de un gigantesco número de vehículos usados, traídos especialmente de Japón, que eran transformados en nuestro país sin mayor control.

Aun así, en 1996 el mercado logró colocar casi 40,000 unidades y el año siguiente registró más de 41,000. Pero en julio de ese año empezó la crisis económica asiática que provocó que los bancos eleven sus tasas de interés y sean más exigentes en la aceptación de solicitudes de crédito. Esta medida y la incertidumbre que generó esa circunstancia financiera determinó una caída mayor del mercado.

La recesión económica, la contracción del crédito, la oferta de vehículos importados usados con beneficios tributarios y el incremento del ISC a la importación de vehículos nuevos provocaron, juntos, que se iniciara una caída que determinó que en 1998 se cerrara el año con solo 34,697 unidades vendidas.

Sin embargo, 1999 fue peor. La persistencia de la crisis económica, el apoyo gubernamental a la importación de vehículos usados, el alza del dólar y las sucesivas alzas del precio de los combustibles determinaron que las ventas fueran de solo 16,049 vehículos nuevos. Y pese a que en el 2000 se redujo el ISC de 30 a 10%, el mercado siguió cuesta abajo hasta llegar a su peor momento en 2001, cuando se colocaron apenas 11,400 unidades.

 

LA RECUPERACIÓN

El mercado refleja casi fielmente lo que ocurre en la economía de un país. El inicio del crecimiento económico en 2001 generó un periodo de constante incremento en las ventas a partir del año siguiente, que duró hasta el 2008.

Sin embargo, el 2002 no empezó bien. En el primer semestre solo las ventas de comerciales ligeros, camiones y buses fueron mayores a las del año anterior. Recién en octubre el mercado empezó a reflejar cabalmente la mejora de la economía. Y el año siguiente, pese a la turbulencia política, fue ligeramente mejor al año anterior, aunque el mercado en conjunto creció solo poco menos de 3.50%.

Las mayores facilidades crediticias, sumado al crecimiento de la economía y la reducción de la importación de vehículos usados contribuyó a que el 2004 se registrara un significativo crecimiento del mercado (+27.57%), pero menor al conseguido el 2005 (+46.65%) y el 2006 (+40.82%).  pese a que si bien se registraba crecimiento en todos los segmentos, en el 2006 —año de ingreso de las marcas chinas— el de automóviles se convirtió largamente en el mayor del mercado.

El 2007 se mantuvo la tendencia lográndose 55% de aumento en ventas, gracias a lo colocado sobre todo en pick-ups, camiones y automóviles compactos. Sin embargo, la nueva crisis financiera mundial del 2008 —generada esta vez por el colapso de la industria inmobiliaria en Estados Unidos— puso punto final a este periodo. Ese año se superó las 92,000 unidades vendidas pero en los últimos meses ya se apreciaba lo que vendría.

El 2009 se cerró el año con casi 77,000 unidades, cerca de 17% menos que el año anterior, pero el último bimestre se apreció que las cosas empezaban a cambiar. Y efectivamente, en el 2010 las ventas fueron en alza constante hasta alcanzar en noviembre, mes del Motorshow, las 14,153 unidades colocadas. Así se cerró el año con casi 121,000 unidades vendidas.

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NUEVA DÉCADA

A pesar de la turbulencia política de los primeros meses del 2011, el mercado se mantuvo ese año relativamente estable. Es más, los últimos cuatro meses se consiguieron mejores resultados que en los anteriores y se cerró con más de 150,000 unidades colocadas.

El 2012 y 2013 se mantuvo la tendencia y se consiguieron muy buenos resultados a pesar de la desaceleración de la economía del país, provocada esta vez principalmente por la caída de los precios internacionales de los minerales. En el 2012 se colocaron más de 190,000 unidades y el año siguiente, más de 201,000. Es decir, en relación al año anterior se consiguieron crecimientos de 27.14% y 5.54%, respectivamente.

El menor crecimiento del 2013 fue el augurio de que se venían nuevamente tiempos de vacas flacas, lo que efectivamente ocurrió en los años siguientes. El 2014, reflejando un crecimiento de la economía de solo 2.4% —el más bajo desde 2009— el mercado de vehículos nuevos solo consiguió colocar poco más de 187,000 unidades, es decir se contrajo 7%, y el 2015 continuó la caída. Las 172,500 unidades colocadas el año pasado, representó una caída en ventas de casi 8%. La contracción esta vez tuvo que ver especialmente con la disminución en las colocaciones de vehículos comerciales, tanto ligeros como pesados.

Este 2016, en que a pesar del clima político se proyecta que la economía crezca más de 3.5%, se espera que el mercado también muestre claros indicios de recuperación, sobre todo en la segunda mitad del año. Si al menos se repitieran las cifras del año pasado, creo que todo el sector se mostraría más que satisfecho. Así sea.

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