Mazda CX-3

A toda prueba

La muy esperada y completamente nueva SUV CX-3 de Mazda ya está en las vitrinas locales.

Escribe: Roberto Roig

Se trata de una camioneta compacta (4.27 m) con la muy buena apariencia que caracteriza a los Mazda de última generación, un eficiente motor 2.0 y abundantes accesorios y opciones de avanzada tecnología, algunos de los cuales vemos por primera vez en un vehículo de precio medio. Para probarla participamos en una de las pruebas más extensas y exigentes que hayamos enfrentado.

Durante los últimos años es difícil mencionar una marca que se haya desarrollado con la velocidad y éxito con que lo ha hecho la japonesa Mazda. Nuevo y premiado estilo de diseño así como avanzadas tecnologías de mecánica y electrónica entre las que destaca la Skyactiv, han catapultado a la marca de Hiroshima a un sitial en el que puede competir con fabricantes de mucho mayor volumen y/o prestigio de tecnología de avanzada.

Quizá la muestra más visible de esta nueva era son las camionetas SUV. Mazda no tenía prácticamente presencia en la categoría, la que empezó a cubrir con modelos como la mediana CX-7 y la familiar CX-9. Pero fue con el lanzamiento de la CX-5, uno de los mejores ejemplos de la nueva era de Mazda, que se consolida una presencia importante en la categoría. Siguió el rediseño de la CX-9 y ahora se refuerza con la completamente nueva CX-3.

Sin duda Julio Concha, gerente de Mazda, y su equipo tiene una gran fe en sus productos. Con ellos hemos viajado de Arequipa al Colca en la CX-9 y, más atrevido aun, de Cusco a Puno en el Mazda 3. Bien para probar la nueva SUV o para ver a cuál de los colegas de la prensa especializada le daba primero un soroche volvimos a las andadas. Esta vez la meta era un doblete: cataratas de Gocta y sitio arqueológico Kuélap.

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Gocta a Gocta

El Perú es un país grande. Las distancias y las diferencias de paisaje y culturas son de tal magnitud que no queda sino maravillarse de que un país tan diverso se mantenga unido. Por mucho menos de eso en Europa un país se convierte en 20. Estas reflexiones desde luego no son muy originales, pero saltaban a la mente en medio del clima electoral del momento.

Nuestra peregrinación empezó temprano en la mañana en que partimos del aeropuerto Jorge Chávez rumbo a Tarapoto. La ruta escogida para llegar a Gocta y Kuélap era la Marginal de la Selva. También se puede llegar desde la costa tomando como punto de partida la ciudad de Chiclayo.

De Tarapoto nos trasladamos a Moyobamba lo que ya de por sí es un paseíto de 2 horas. Recién ahí nos subimos a las CX-3 para la jornada de 215 km, aproximadamente, hasta Gocta. En primer lugar probé la tope de gama AWD que hace gala del nuevo sistema de tracción integral i-Active. Este es uno de los más interesantes desarrollos de la CX-3 y su objetivo es conseguir altos niveles de tracción en todo momento bajo cualquier tipo de circunstancia de clima, trazado de carretera o condición de terreno. Numerosos sensores que trabajan en sincronía monitorean la tracción de las ruedas y cuando detectan que alguna patina o pierde tracción de alguna manera el sistema envía instantáneamente torque a las otras para mantener el movimiento sin interrupciones. El motor es el mismo que presenta toda la gama: un 2.0 litros de 146 hp atmosférico. La transmisión es automática de seis marchas. Los frenos de disco adelante y atrás con ABS

La carretera Fernando Belaúnde Terry o Marginal de la Selva se encuentra completamente asfaltada y está en constante mantenimiento. Cuadrillas de trabajo se encuentran constantemente en el camino reparando o amortiguando el efecto del clima (estábamos en plena estación lluviosa) y de los deslizamientos del terreno. En realidad en el trayecto de este primer día no encontramos grandes dificultades. Había el plan de visitar la laguna de Pomacochas, pero como suele ocurrir nos ganó un poco la hora y tuvimos que conformarnos con contemplarla desde la carretera.

Ya cayendo la noche llegamos al desvío que llevaba a nuestro alojamiento, el atractivo Gocta Lodge, lo que implicaba nuestra primera experiencia en trocha para una impresión de lo que después de todo es una SUV de vocación urbana. Por cierto que ya nos dábamos cuenta del abundante y moderno equipamiento de la CX-3, más aun en el modelo tope de gama. Ya se puede imaginar que contábamos con sistema de entretenimiento y comunicación con pantalla táctil que Mazda denomina MZD Connect. Usando ciertas aplicaciones este sistema puede hasta leer mensajes que lleguen por Internet. Las opciones de conectar equipos son amplias incluyendo bluetooth, USB, AUX, etc.

En este trim GS High, los instrumentos muestran un gran tacómetro en la parte central. Esta zona tiene un novedoso accesorio parecido al HUD. En el HUD se proyecta en el parabrisas información importante para el conductor, que puede consultar sin quitar la vista del camino. Sin embargo el HUD requiere un costoso parabrisas especial. Aquí se salva el problema con una pequeña placa de plástico que sirve de pantalla para los datos proyectados.

Otro equipamiento llamativo en la High son los sistemas de seguridad activa agrupados bajo el membrete iActivesense. Tenemos alertas de proximidad de otros vehículos y de cambio de carril. Si uno empieza a cambiar de carril sin activar las luces direccionales el sistema asume que hay un manejo errático y emite una alarma sonora. Algunas veces nos abrimos para adelantar los mototaxis que encontrábamos en el camino y éramos saludados por esta alarma.

En términos prácticos hay que recordar que el Mazda, con sus 4.27 m de largo, 1.76 m de ancho y 1.53 m de alto es un compacto. Atrás pueden ir tres adultos solo en viajes cortos. Esto ocurre en casi todos los vehículos de la categoría y hay que tomarlo en cuenta. Igualmente, los pasajeros de más de 1.80 m de alto pueden encontrar poco espacio para la cabeza en la banca posterior.

Así fueron pasando las horas y los kilómetros y llegamos sin mayor novedad al alojamiento. Luego de una presentación de la gente de Mazda y una cena nos retiramos, ya que el día siguiente teníamos un apretado horario.

El día tuvo un comienzo espectacular nada más asomándonos al balcón de nuestra habitación. De noche desde luego no se ve la catarata, que con las primeras luces del día ya empezaba a mostrarse. El paisaje es espectacular. Pocos hoteles, si acaso alguno, en el que haya estado ofrece semejante panorama. La estación de lluvias tendrá varias molestias y hasta peligros en la ruta, pero le da caudal y majestuosa presencia a la catarata del Gocta. Esta catarata fue medida recién el 2006 con lo que se descubrió que con sus 540 metros de caída libre era la quinta catarata de este tipo más alta del mundo. Esto acrecentó el interés de visitantes y turistas que desde entonces la han convertido en un importante destino turístico. Para acercarse más hay que emprender una caminata desde la cercana Cocachimba.

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Pero nosotros teníamos que ir sobre ruedas. Ok, desayuno y a Kuélap enfrentando una fuerte lluvia que nos acompañaría casi toda la jornada sin interrupción. De la comodidad y automatización del modelo full fuimos “degradados” a un modelo 4×2 mecánico.

Seguimos por la carretera hasta el desvío a Kuélap que es un camino angosto en el que hay que estar alerta a los vehículos que vienen en sentido contrario.

Probar un auto la mayor parte de las veces pues significa manejarlo, llevarlo por la carretera, buscar unas curvas, ver cómo acelera y adelanta; en general, en condiciones controladas o de tránsito normal. Los viajes interurbanos son la mejor forma de probar y las grandes pruebas internacionales se hacen precisamente en esas condiciones. Hay rutas muy conocidas alrededor del mundo que combinan extraordinarios paisajes y condiciones de manejo retadoras para los autos. Bueno, en los ya 20 años que estamos en esto pocas veces la prueba ha tenido tanta exigencia por las incontables curvas y bajo una intensa lluvia.

La CX-3 no es un todoterreno, pero tiene los recursos para ofrecer un manejo seguro bajo circunstancias difíciles, como pudimos comprobar. Varios sectores del camino se fueron inundando y zonas de tierra se convertían en verdaderos lodazales. En la 4×2 seguíamos con la asistencia del control de tracción y del control de estabilidad que contribuían a mantener la camioneta en la ruta requerida y sobrepasando terrenos complicados. El hecho de que no es una todoterreno se manifestó en que su poca altura libre hizo que en algunas zonas comprometidas fuera inevitable rozar la parte baja.

Llegamos a Kuélap, impresionante fortaleza de la cultura Chachapoyas que fue erigida en el siglo 11. Luego de una corta visita vimos que la hora nos obligaba a volver hasta Tarapoto y dirigirnos al aeropuerto prácticamente “sin escalas”: un trayecto de 7 horas de por sí exigente y para hacer las cosas interesantes con lluvia, niebla, tráfico, amagos de huayco y otros entretenimientos. Sin olvidar la altura que siempre se roba un porcentaje de la potencia del motor.

El regreso fue un vértigo de curvas y las 6 camionetas CX-3 de la comitiva pasaron todo lo que encontraron demostrando resistencia y haciendo uso de todos sus recursos de seguridad y ayudas al manejo.

Seguramente un viaje épico como el que hicimos no va a ser el típico uso de la CX-3. Pero pusimos a prueba, en muchos casos extrema, todos sus sistemas y la camioneta respondió sobresalientemente.

Un vehículo elegante, bien equipado de moderna tecnología y que ya sabemos, por experiencia propia, que responderá ante cualquier imprevisto que el clima o el terreno puedan presentar.

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