ROAD TEST

Audi Q8 3.0 TFSI 2019

(All New)
Julio 2019
Por: Tito Maruy

Magnífica

La marca de los cuatro aros nos dejó probar por un par de días la novísima SUV Q8, presentada como un concept car en el North America International Auto Show de Detroit en el 2017 y ahora, recién salida de la línea de producción, de venta en nuestro país.

La Q7, hasta hace poco el buque insignia de las SUV de Ingolstadt, es grande, de corte familiar, diseño contemporáneo y trazos suaves. La recién estrenada Q8 denota una personalidad distinta; no ha llegado para desplazarla sino para imponer su propio estilo. Con 4.99 m de largo, tiene casi 6 cm menos que la Q7; pero su ancho (2.00 m) y altura (1.71 m, menor que la Q7), hace que se perciba como un conjunto más dinámico y agresivo. Una nueva máscara octogonal, que anticipamos debe ser tendencia en los futuros productos, es lo primero que llama la atención; de grandes dimensiones, muestra una cuadrícula interior con verticales cromadas como fondo para los cuatro anillos enlazados, signo inequívoco de que estamos mirando un Audi.

La era digital se percibe en cada rincón de la Q8, pura pantalla táctil y de alta resolución.

Línea roja, por favor no modificar

Una nueva máscara octogonal, que anticipamos debe ser tendencia en los futuros productos, es lo primero que llama la atención; de grandes dimensiones, muestra una cuadrícula interior con verticales cromadas como fondo para los cuatro anillos enlazados, signo inequívoco de que estamos mirando un Audi.

El diseño frontal es muy agresivo. Los laterales de la funda del parachoques parecen agarrar la máscara como una extensión de los guardafangos delanteros y por la parte baja se acuna en un zócalo que une ambos lados. Los faros delanteros son notables en diseño, divididos en dos hemisferios en donde la parte superior aloja los leds diurnos y las luces de posición, mientras que el inferior es el faro principal. El largo capó desciende sobre la máscara perfilando mucho el arco longitudinal del mismo, creando una sensación aerodinámica positiva; pero hacia los lados se vuelve lineal, utilizando un juego de ángulos y perfiles rectos para marcar tanto la doble línea de cintura como los volados de los guardafangos, siendo el posterior bastante ancho y llamativo. Entrando al área de la compuerta, el conjunto es muy bien logrado; es el cierre perfecto de un diseño atractivo, dinámico y elegante. Encaja perfectamente con el resto.

ALTA CALIDAD
Me gustó mucho el tablero; muy simple y elegante al mismo tiempo, descarta cualquier recargo en el diseño, limpio y funcional, de altísima calidad. La terminación en Black Piano para las molduras con insertos en aluminio real, mucho plástico blando, tapicería de gamuza en las puertas, cuero en los asientos y el timón, nos hablan del cuidado en la utilización y combinación de los materiales. Se respira elegancia y tecnología a la vez. En el tablero de instrumentos Virtual Cockpit, nada de lo que ves es real sino animaciones en una pantalla Led; el tacómetro, el velocímetro, los gauges de niveles de combustible o temperatura, aparentan ser analógicos pero en realidad son proyecciones en una pantalla en la que puedes seleccionar lo que quieres visualizar.

Trabajando de la mano con el Virtual Cockpit, la Q8 tiene otras dos pantallas táctiles para los comandos del infoentretenimiento, cámara de retroceso visión 360°, aire acondicionado climatizado bizona, sistemas de tracción y conducción y algunos extras más.

Una de las cosas que normalmente hago cuando pruebo un vehículo es no leer sobre la unidad que vamos a probar, lo que me permite no formarme ninguna expectativa y al mismo tiempo conocer el nivel ergonómico del diseño; qué tan predictivo es y qué tan fácil se hace conocer el funcionamiento del vehículo sin el manual (ya me pasó que me quedé varios minutos buscando una palanca de cambios inexistente en un Mercedes Benz). Bueno, en la Q8 me hallé muy rápidamente; todo está en donde la lógica te dice que debería estar y al alcance tanto visual como real. Desde el posicionamiento de la butaca del conductor, con regulaciones eléctricas de simple funcionamiento, bastan pocas correcciones para encontrarse cómodo. De la altura y profundidad del timón podemos decir tres cosas. La primera es que tanto el diámetro mismo del aro como la forma y grosor de la empuñadura están perfectamente diseñadas. La segunda: ¿cómo hacen para meter un airbag en una almohadilla tan pequeña al centro del timón? Y la tercera, que es muy incómodo tocar el claxon; uno tiene que soltar el timón y empujar el centro de la almohadilla, acción recurrente en un país como el nuestro en donde no sabes de dónde te va a saltar la fiera y/o asaltar la fiera, como quieran decirlo. Siguiendo con el tema de la ergonomía, debo decir que los asientos posteriores tienen correderas que te permiten adecuarlos a tus necesidades; puedes inclinar el respaldar para obtener una posición más cómoda o adelantar la banqueta para agrandar el espacio de carga en la maletera.

Se trata de un diseño específico para un público específico, que quiere algo diferente y que no sea fácil de encontrar.

Línea roja, por favor no modificar

EQUIPAMIENTO Y MOTORIZACIÓN
Entre los numerosos accesorios que trae la Q8 hubo algunos que llamaron mucho mi atención. Por ejemplo, una grabadora de video instalada bajo el espejo retrovisor, con memoria extraíble que graba desde que uno enciende el auto hasta que lo apaga, y luego, desde que lo apaga hasta que vuelve a encenderlo, como un sistema de seguridad pasiva útil en caso de accidentes o robos. Luego, el sistema Star-Stop enlazado con el Mild Hybrid Electrical Vehicle MHEV, que para explicarlo en forma simple, es un recuperador de energía que almacena carga de 48 voltios y 10 amperios en una batería de ion-litio para luego ser ingresada al sistema eléctrico de 12 voltios a través de un transformador; el sistema funciona con un alternador-arrancador BAR conectado al cigüeñal del motor y sirve para generar la carga eléctrica acumulable y a la vez como un arrancador directo cuando el sistema de Star-Stop entra en funcionamiento. Además, si uno viene a velocidad constante y levanta brevemente el acelerador, el sistema apaga el motor a gasolina y mantiene todos los sistemas vivos a través de la corriente que envía la batería de ion-litio; luego de 45 segundos o al accionar nuevamente el pedal del acelerador, el sistema BAR vuelve a arrancar el motor en forma sigilosa. Esto permite un ahorro de combustible de 0.7 litros por cada 100 km recorridos y con una autonomía de 350 km podríamos ahorrar un par de galones de combustible y contaminar menos nuestro planeta.

La Q8 viene equipada con motor V6 TFSI de 3.0 litros, un turbo de inyección directa que eroga 340 hp y 500 Nm (51 kg.m) de torque desde las 1,370 rpm, lo que hace que sea muy elástico a pesar del “lag” que crea el turbo. Se comporta muy suave y silencioso, basta con apretar el acelerador y con apenas un pequeño retraso la potencia viene; acompaña una muy buena caja de cambios Tiptronic de 8 marchas con un escalonamiento apretado y de funcionamiento casi imperceptible. El hecho de estar el escalonamiento tan cerca entre cambio y cambio permite que la central de control mantenga el motor siempre cercano al punto de mayor torque, ayudando a la reacción en cualquier situación, lo cual es bueno ya que mover un vehículo de algo más de 2 toneladas no es cosa fácil, aun para un V6.

MAGNÍFICA OPCIÓN
En la ciudad la Q8 es cómoda, absorbe bien las imperfecciones; la dirección suave permite estacionar sin sufrir, pero a la vez transmite bien la pista. Tiene buen radio de giro, por lo que a pesar de medir casi 5 m puedes dar vuelta en “U” sin problemas. El manejo en carretera mejora notablemente; la suavidad al andar se potencia, hay muy poco ruido externo y la estabilidad es muy buena. Colaboran el sistema de tracción quattro y los neumáticos 285/45 R21 (sí, leyó bien, es aro de 21”). Los frenos de disco en las 4 ruedas (delanteros de 375 mm y traseros de 350 mm) ayudan a detener la Q8 sin problemas ni fatigas luego de exigirlos un poco.

El clima por el que venimos pasando en Lima nos permitió probar el sistema de doble tracción quattro. En la fina capa de barro sobre el asfalto humedecido, más resbaloso que si estuviera con agua sola, tanto la aceleración como el frenaje no estuvieron comprometidos ni siquiera al salir acelerando rápido ni frenando en un Panic Stop. Siempre estuvimos en control. Hicimos una pasada por un tramo fuera de pista cuidando los neumáticos que no son para estas lides y sorprendentemente se comportó bien; la estabilidad, la tracción y el frenado fueron muy buenos y las imperfecciones fueron reducidas por la suspensión sin problemas. Del consumo podemos decir que sin cuidar la aceleración y con el aire acondicionado encendido, logramos promedios de 28 km/gl, nada mal para el peso y potencia.

La Audi Q8 no solo es una SUV que impacta al verla; al conducirla el nivel de satisfacción aumenta considerablemente. Claro que no es una camioneta barata y la unidad que probamos está un poco por encima de los US$ 100 mil, pero para quien puede pagarlos no hay duda que es una magnífica opción. Además, con Audi Plus obtienes 3 años de servicios de mantenimiento libres, 4 años de garantía u 80 mil km, lo que ocurra primero.

Por eso, si usted está pensando en una SUV premium, vaya a un Audi Zentrum, pruebe la Q8 y decida. Estoy seguro de que coincidiremos…

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