ROAD TEST

Ford EcoSport 2018 2017

(All New)
Noviembre 2017
Por: Tito Maruy

Renovación

Son casi quince años desde que Ford Brasil proyectó, diseñó y puso en la línea de montaje una SUV compacta —o crossover compacta, según cómo uno la perciba— para el mercado mundial. Era la única de su tipo en ese momento. Fabricada sobre la plataforma del Fiesta, el nuevo modelo logró un éxito rotundo en una época de gran crisis; era la SUV aspiracional para quien deseaba tener una pero no podía pagarla. Sin duda, siempre es un privilegio estar al frente de un vehículo que creó un segmento, innovando el mercado automotor mundial.

Para poder transmitirles las sensaciones que la nueva EcoSport produce, Ford nos prestó la versión Titanium, la más equipada de las seis que se comercializan en el país. La primera impresión es buena; los cambios en el frente le han hecho ganar en lo visual. Como lo explicó Juan Carlos de La Fuente en la edición 243, luego de la presentación en sociedad de este modelo, esta es la segunda actualización de la segunda generación de la EcoSport, actualización que dicho sea de paso es mayor en la parte que no se ve.

Para ponerla acorde con el ADN común al Kinetic Design, la máscara hexagonal creció y subió hasta el borde del capó eliminando esa pequeña rendija que tenía la versión anterior. Ahora el aspecto es más limpio, los faros más grandes y en mejor proporción con respecto al conjunto, similar a sus hermanas Escape y New Edge. Hacia los laterales y la cola se mantiene la forma ya conocida. Las dimensiones son iguales a la versión anterior, salvo por el largo que hoy es de 4.27 m, 3 cm más gracias al nuevo parachoques delantero. Lástima que no creció esos 3 cm en el interior. Mantiene el 1.77 m de ancho, 1.69 m de alto y los 2.52 m de la distancia entre ejes. Mantiene también el neumático de repuesto en la compuerta posterior, lo que le da un aspecto más off-road.

El interior dio un salto de calidad y de diseño. Ya no es más el tablero del Fiesta; aunque se parece bastante, tiene su propia personalidad. Se mejoró mucho la calidad de los materiales en comparación con su antecesor. En el caso de la Titanium, viene forrada en cuero perforado color arena clara que contrasta muy bien con el negro del tablero y tapicería superior de las puertas. El timón multifunción forrado en cuero, de buen diámetro y empuñadura, regulación de altura y profundidad, facilita llegar a una posición de conducción cómoda. Los asientos han crecido a lo ancho dado que siendo hoy un vehículo mundial, la están preparando para su ingreso al mercado norteamericano en el 2018; le falta apoyo lateral para nuestro gusto, pero en el promedio va bien. El espacio para los pasajeros, siendo totalmente sincero, cuando el piloto y el copiloto sobrepasan el metro ochenta pasa a ser “justo“. Claro que cooperando se acomodan bien cuatro adultos. Hay buena visibilidad perimetral; los espejos externos de buen tamaño son de gran ayuda, el espejo interior central tiene sistema antirreflejo que oscurece el cristal cuando algún desconsiderado se acerca con las luces altas.

El tablero de instrumentos, grande con dos esferas laterales para el tacómetro y el velocímetro, bastante esquinados para darle espacio a la pantalla de 4” de la computadora de a bordo, trae mucha información relevante para la conducción, como consumo promedio, kilometraje parcial, kilometraje total, consumo por hora de uso, autonomía restante, presión de los neumáticos en esta versión, entre otros datos. Al centro del tablero se ubica la pantalla multimedia en todas las versiones pero que varía según el nivel de equipamiento; es de 8” y táctil en la versión que probamos, con sistema Sync 3, una de las mejores que hemos visto, muy amigable y predictiva. Podemos convertirla en la pantalla de nuestro propio teléfono con todas las aplicaciones que usamos a diario, además de servir como monitor de la cámara de retroceso.

Las ventilas del aire forzado ancladas en una posición más baja obligan a direccionar las persianas hacia arriba, con lo que a nuestro modesto entender mejora la recirculación en el habitáculo, enfriando bastante más rápido cuando se usa el aire acondicionado que es bi-zona. El sistema de sonido es Sony con 9 parlantes incorporados, radio AM-FM, MP3, 2 entradas USB. Nos hubiera gustado mayor espacio en la guantera y en el cofre de la consola central.

BAJO EL CAPÓ
La verdadera renovación se encuentra bajo el capó. Se ofrecen dos versiones de motorización: un novísimo 3 cilindros de 1.5 litros, llamado Dragón, que genera 121 hp, un torque 15.4 kg.m y reemplaza al 1.6 Sigma de la versión anterior, y un 4 cilindros de 2 litros, inyección directa de gasolina Ti-VCT de 167 hp y un torque de 20.6 kg.m, que equipa a todas las Titanium. También hay disponibles dos tipos de caja: la clásica manual de 5 marchas y la nueva automática 6F de 6 cambios con convertidor de torque, que reemplaza a la Powershift de doble embrague y que equipa la versión que probamos, que cuenta con paddles tras el timón para cambiar de marcha.

En el 2014 tuvimos oportunidad de probar la segunda generación de Ecosport. Era un vehículo correcto, con un balance entre tamaño, potencia y consumo, así que con esa idea nos subimos a la “nueva” versión. La primera sorpresa fue el sistema MyKey con Passive Entry; ahora no es necesario sacar la llave del bolsillo, basta acercarse y tocar la manija de la puerta para que los pestillos salten. Una vez adentro, bien acomodado, con los espejos regulados y el cinturón abrochado, basta dar un toque al botón de arranque para que despierte el 2 litros.

Pusimos palanca en “D” y con una suave pisada al pedal la Ecosport se mueve primero algo lenta pero a partir de las 3,000 rpm cambia y la aceleración es más que buena para los más de 1,300 kg de peso. Los cambios de marcha son imperceptibles y en una fracción de segundo engancha la sexta para ahorrar combustible. La dirección electrónica de asistencia variable hace correctamente su trabajo, transmite bastante bien las sensaciones de la pista hacia el conductor, aunque es algo larga para girar en “U”. La maniobrabilidad es buena, en cualquier situación se siente siempre bajo control y a pesar de los 20 cm de altura al piso, en maniobras de evasión la inclinación no es un problema. Los frenos —discos ventilados adelante y tambores atrás— son sobresalientes, de buen tacto y siempre transmiten seguridad. Colaboran a esta sensación los neumáticos Michelin 205/50R17, hechos más para el asfalto que para ir a probar suerte fuera de la ruta. Hay que andar con cuidado para no malograr no solo los neumáticos sino los aros de aleación de diseño único.

Luces de xenón de gran espectro, neblineros de serie, 7 airbags, anclajes Isofix, luces LED diurnas, sensor de lluvia, sun roof, ABS, ESP, Advance Trac, Roll Stability Control que funciona muy bien, entre otros, son los accesorios que equipan a la Titanium.

En comparación con el mal llamado modelo anterior, encontramos una EcoSport más robusta, más elegante, con mayor calidad en los acabados. Supera la definición de “correcto” para ser interesante, la tecnología se sigue sumando y hace que sea mejor. Ojalá, nada más, que pronto podamos recoger la 1.5 litros de 3 cilindros para comparar las versiones.

Con un precio que va de US$ 16,990 a los US$ 23,990 de la versión que probamos, sin duda hay EcoSport para todos. Vaya, pruebe y decida…

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