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Tradiciones de la pampa de paja

Oxapampa
Por: Karina Valcarcel

La SsangYong Musso fue nuestra compañera en esta travesía de 4 días

Oxapampa estuvo de fiesta y nosotros la celebramos en un viaje por carretera a bordo de una pick-up (nuestra primera vez como Perú Descubre). La SsangYong Musso fue nuestra compañera en esta travesía de 4 días, que coincidió con un feriado que hizo del viaje todo un reto.

Hacer un viaje de turismo y aventura en una pick-up no es lo habitual, quizá porque se ha asociado este tipo de vehículo con actividades específicas como la minería. Sin embargo la Musso de SsangYong ha dado la talla, permitiéndonos ‘picar’ cuando fue necesario, siendo vasta en cuanto a espacio interior (un conductor más dos pasajeros con hartas maletas, provisiones y equipo audiovisual) y resultando práctica al momento de transportar nuestras bicicletas en la tolva, para la práctica en montaña. Además, el modo 4x4 ha sido vital para algunos tramos de trocha.

Línea roja, por favor no modificar

Sabemos que aventurarse a salir de Lima en los feriados largos que generosamente nos regala el calendario no vendría a ser lo óptimo para una sección de crónica de viaje, sin embargo, es una práctica muy común para muchas personas que cuentan con carro propio. Así lo comprobamos en los días en los que se celebró a Santa Rosa de Lima, fecha que coincide con el aniversario de fundación de Oxapampa. Pese a que salimos antes del amanecer, la carga vehicular en la carretera central fue tan fuerte que las 10 horas que teníamos previstas, se convirtieron en 14 sin parada para desayunar y almorzando recién en La Merced, a golpe de cuatro de la tarde. Pero el tráfico intenso no solo fue a causa de la gran cantidad de personas que aprovecharon esos días para dejar Lima, sino por una serie de accidentes en el camino, algo que supimos más adelante, casi llegando a Ticlio.

Como ya sabemos, la presencia de tractos y camiones, entre otros vehículos de carga pesada, es habitual en esta vía. A eso se sumó una buena cantidad de SUVs y autos y, en menor volumen, buses interprovinciales. La parte más crítica fue entre Matucana y La Oroya, la volcadura de un camión nos mantuvo detenidos al menos una hora y avanzando a paso de caracol por una hora más. El temperamento de los conductores tampoco era el más sosegado, con el afán de ‘recuperar el tiempo perdido’ adelantaban por el carril contrario, en maniobras temerarias que terminaban por generar más caos.

Entre La Oroya y Tarma (56 km, una hora de viaje) todo anduvo mejor, la autopista se liberó un poco, pero al ingreso a San Ramón, todo se volvió lento nuevamente debido a trabajos en la carretera, que en ese tramo se encuentra actualmente en muy mal estado. Con una paciencia invencible, llegamos a La Merced y nos compensamos con un buen plato de tacacho con cecina. Dado que en Oxapampa los servicios de hospedaje estaban copados por fiestas, decidimos pernoctar en Villa Rica.

De La Merced a Villa Rica existen 74 kilómetros de camino, que en buenas condiciones de luz se pueden hacer en hora y media, pero dado que la luz del sol ya era escasa, nos tomó una hora más. Es un tramo complicado, lleno de curvas cerradas, en una autopista que presenta badenes, fallas geológicas e incluso algunos tramos se han derrumbado. No cuenta con iluminación, por lo que habrá que ir con mucha cautela. Villa Rica ofrece los servicios básicos, encontramos un hotel a pocos metros de la plaza, lugar de descanso tras un extenuante primer día de viaje.

FIESTA Y COSTUMBRES OXAPAMPINAS
Oxapampa es una ciudad tranquila, limpia y bonita; en los días de fiesta el movimiento es mayor, sin perder el orden. El medio de transporte urbano más usado es la moto. El clima por esta época es cálido por las mañanas, templado de tarde y frío de noche. Así se mantendrá al menos hasta mediados de noviembre que es cuando empieza la temporada de lluvias.

Son 128 los años a celebrar y se ha preparado un programa especial para mostrar las tradiciones de los oxapampinos. Nosotros llegamos a tiempo para presenciar el torneo de cintas, una práctica que combina múltiples destrezas y que congrega a una gran cantidad de jinetes que tendrán que competir por conseguir la mayor cantidad de cintas montados a todo galope sobre sus corceles.

La banda local empieza a tocar una marinera, el jurado ya se encuentra en sus posiciones, el cordel con las cintas replegadas se ha tensado y comienza el desfile individual de cada uno de los concursantes. Los caballos de paso avanzan con el mejor ritmo posible, algunos con más gracia que otros, porque todo suma al momento de revelar el puntaje final. Se realiza el saludo al jurado, a las reinas de belleza que también están presentes, al público que desde las tribunas alientan a su favorito, mientras el humo de las carnes a la parrilla se mezcla con el olor del pasto y la cerveza.

La banda local empieza a tocar una marinera, el cordel con las cintas se ha tensado y comienza el desfile de cada uno de los concursantes.

Línea roja, por favor no modificar

El reto de llevarse las cintas es más difícil de lo que parece. Los contendores practican todo el año. No solo hay que mantener el ritmo y el equilibrio en la cabalgata, sino que además el jinete debe llevar en una de sus manos una varilla del porte de un lapicero y encajarla en un pequeño aro que porta la cinta. De no hacerlo de este modo, se considera nulo el intento.

Toma varias horas coronar al ganador de este año, pero al final de la noche solo quedan tres finalistas. Aquel que saque la última cinta será el padrino del torneo para el próximo año y el nombre bordado en la cinta será el de la madrina.

Antiguamente el torneo era una oportunidad para galantear a las chicas del lugar. Las cintas llevaban los nombres de las jovencitas que se prestaban a participar y los jinetes que lograban atrapar la cinta codiciada se acercaban a la dueña y con mucho respeto preguntaban si podían conservar la cinta ganada. Si la muchachita aceptaba, entonces empezaba entre ambos una etapa de cortejo. De lo contrario, ante una negativa, el jinete tenía que devolver la cinta y adiós.

CONCURRIDA CATARATA
En el segundo día de viaje acudimos a uno de los atractivos turísticos más visitados, junto a nuestros amigos de Tropic Expeditions: la catarata del Río Tigre. Tomamos la ruta 5NA con dirección sureste, pasando por La Esperanza, Llamaquizú y Esmeralda, hasta llegar al caserío La Cañera. Son 15 kilómetros de asfalto y tres de trocha dura, el último tramo es de una sola vía y curvas cerradas por lo que habrá que tocar el claxon en cada giro para prevenir el paso con la pick-up. Pagamos el ingreso (dos soles por persona) y dejamos la camioneta para seguir a pie. El camino es breve, media hora en carro desde la ciudad y luego unos cinco minutos a pie. La zona está bien acondicionada para el turismo, cuenta con barandas y partes escalonadas. Además, se ha habilitado un pequeño puente colgante que resulta muy vistoso para la toma de fotos. Esta tarde el lugar está lleno, muchos de los que llegan se animan a darse un baño en la base de la catarata, pese al frío.

La catarata del Río Tigre es un brazo de agua cristalina cuya caída de 30 metros forma una pequeña poza que sirve como recreo a los turistas. Está situada dentro de territorio de la Reserva de la Biósfera Oxapampa-Asháninka-Yánesha. El horario de visita recomendado es entre las seis de la mañana y las cinco de la tarde.

DE TODO UN POCO
En nuestro tercer día de viaje tenemos un itinerario variopinto. Empezamos visitando el mirador La Florida a 5.4 km de la ciudad, avanzando al paralelo del río Chontabamba. Nos acompaña Steve Razzeto, especialista en turismo de Tropic Expeditions. Él nos explica que desde acá se puede ver el cerro San Jorge, hábitat del oso de anteojos. Hacia el fondo, la cadena montañosa del parque nacional Yanachaga Chemillén, área de conservación de 122 mil hectáreas que alberga flora y fauna endémica de la Amazonía peruana.

Además, en nuestra visita nos encontramos con la curiosa mimosa púdica o sensitiva, también conocida como ‘nometoques’, una especie vegetal que no se ve así nomás, cuya característica principal es que sus hojitas se juntan (como si nos cerrara las puertas) al contacto con la mano. Este es su mecanismo de defensa ante posibles depredadores.

También vemos el árbol de papayita silvestre, con la que se preparan mermeladas y compotas; y otro, de algodón silvestre, una fibra marrón que brota de un capullo similar a un calabacín, con el que los pobladores de la zona rellenan almohadas.

Volvemos a la Musso para ir a presenciar un número de danzas típicas. El lugar que ofrece el show se llama ‘El Tirolés’, un centro recreacional relativamente nuevo en la zona, que ofrece degustación y venta de productos naturales y orgánicos de la región, como manjar blanco, licores frutados, cerveza artesanal y helados de fruta, entre otros. En otro ambiente, una tarima de madera es el escenario para mostrarnos las danzas del lugar, que rinden homenaje a su ascendencia austro-alemana. Acá un presentador nos cuenta un poco sobre la vestimenta de los danzantes, el detalle que sobresale es en el traje de la mujer, cuyo mandil lleva un lazo que —según donde se anude — nos indicará si la susodicha es soltera, casada o viuda. Códigos de épocas pasadas. La visita toma cerca de 20 minutos, vale la pena para conocer un poco más de las costumbres que aún perviven en esta parte de Perú, heredadas de aquella época de migración alemana. Resulta también divertido, ya que luego de la demostración del baile, se invita al público a participar.

Tradiciones, naturaleza y aventura. Oxapampa ofrece variedad de actividades a sus visitantes, un destino que no debes dejar de conocer.

Línea roja, por favor no modificar

Luego nos iremos a la tradicional Floralp, fábrica especializada en quesos y otros productos lácteos. Pasamos rápidamente para hacer algunas compras y enrumbamos hacia el Wharapo. Acá nos tomamos un poco más de tiempo para conocer el proceso de obtención de esta bebida tradicional, muy popular en Oxapampa y en toda la selva central.

El famoso aguardiente conocido como ‘guarapo’ se obtiene de la caña de azúcar. La siembra se realiza mediante ‘esquejes’, pequeños fragmentos del tallo, que se entierran a una profundidad de 20 a 25 centímetros. Dos años tardará en obtener el tamaño ideal para proceder a la cosecha y luego comenzará el proceso de molienda. Esta labor se realiza en un trapiche que funciona por energía hidráulica generada por un canal de agua. Una vez separado el jugo del bagazo, se verterá en una paila de 350 litros donde hervirá por unos 20 minutos. Finalmente se dejará fermentar por un día y así se obtendrá el guarapo. La bebida se deberá tomar fresca, no es recomendable su transporte en viajes que duren más de 12 horas.

Ya para terminar nuestra experiencia bajamos de la tolva de la Musso las bicicletas que recogimos más temprano de las oficinas de Colonos Explorer para iniciar nuestro paseo por el campo. La ruta va de Chontabamba a Oxapampa, por un camino de tierra con tramos complicados. Es vital el uso de casco y bloqueador, así como llevar una botella de agua para hidratarse en el camino. Son dos horas de tránsito entre los bellos prados oxapampinos, el ganado, el cielo claro y el aire limpio crean el escenario perfecto para disfrutar de la naturaleza.

Oxapampa nos ha recibido con cariño, compartiendo la belleza de sus paisajes y sus costumbres que cuidan y cultivan con fervor, para mantener esta parte de Perú como una tierra mágica donde la paz y la armonía esperan por ti.

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