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Encanto Tropical

Chanchamayo
Por: Karina Valcarcel

Chanchamayo: naturaleza y aventura

No es necesario irse muy lejos para encontrar rutas que te alejen del tráfico, la humedad y el monócromo cielo limeño. De hecho, basta con siete horas de manejo para estar ya en otro clima, gozando del sol y el paisaje que te ofrece uno de los destinos más variados e interesantes de la selva central de Perú: Chanchamayo.

Lo único que se interpone entre este mágico sitio de confort y aventura y tú, son los 300 kilómetros que tendrás que recorrer a través de la Carretera Central. Ejercicio de paciencia para quien no está acostumbrado a toparse con vehículos de carga pesada, o sacrificio necesario para el que está harto de estos días de invierno que se vienen prolongando más de la cuenta. A nosotros nos fue bien en la ida, pero de regreso tuvimos que sufrir un tráfico de 5 horas ocasionado por dos factores: una nevada inesperada que bloqueó el paso por Ticlio y un bus malogrado en la vía. Pese a ello y haciendo el balance, quedamos muy contentos por esta experiencia viajera en la que conocimos el proceso de industrialización del café, visitamos más de una catarata y realizamos un circuito que puso a prueba nuestra destreza física y nos dejó agotados, pero felices.

Llegar resulta sencillo, si es que no te afecta la altura (recuerda que el Abra de Anticona está a 4818 msnm) y no temes las picaduras de los mosquitos, nada que una pastilla para el soroche y un buen repelente no puedan solucionar. Nosotros partimos a las siete de la mañana de un día miércoles y tomamos la 22 que nos lleva por Matucana, San Mateo, Chicla y Ticlio; todo este tramo tomará al menos 4 horas. Pocos metros después, la presencia de la laguna Huacracocha nos anuncia nuestro ingreso oficial al departamento de Junín. De ahí en adelante el tráfico de trailers y camiones disminuye. En La Oroya tomaremos la 3N con dirección a Casacra para un recorrido de 23 kilómetros, y luego tomaremos la 22B o avenida Castilla, autopista que nos conducirá hasta nuestro destino último; pero antes pararemos en Tarma para almorzar y estirar las piernas.

Una característica que nunca deja de sorprenderme de Perú es su variedad geográfica y, en consecuencia, su variedad climática. Entre Tarma y San Ramón hay tan solo 63 kilómetros y medio de distancia que se recorren fácilmente en hora y media o dos; sin embargo, son dos localidades totalmente distintas. El clima soleado y seco de Tarma resulta incluso antagónico a la vaporosa y cálida atmósfera que envuelve a San Ramón. Un mismo sol con distintas personalidades, moldeadas por la altura y la vegetación de estos sitios casi vecinos.

Cae la tarde en Chanchamayo. Para las cuatro, ya hemos ingresado por la Puerta de Oro de la Selva Central, nombre con el que se conoce al distrito de San Ramón. El golpe de calor es duro, veníamos viajando cómodamente en una climatizada Mitsubishi Montero Sport y el dejar la camioneta ha sido doloroso. La buena noticia es que en el hotel nos dan la bienvenida con un refrescante jugo de frutas, el paisaje que conforma el enorme jardín botánico del lodge El Refugio nos distrae de nuestra propia incomodidad y rápidamente nos aclimatamos y cambiamos las casacas y los pantalones por ropas más ligeras.

Chanchamayo cuenta con una rica oferta turística, con circuitos para todos los gustos y edades, sea que viajes con amigos, en pareja o en familia. Esta provincia es reconocida como uno de los lugares donde se produce café de alta calidad y delicioso aroma y sabor, pero además de su prestigio cafetalero, también se destaca por albergar una gran cantidad de caídas de agua y paisajes naturales.

EL DESPERTAR LOS SENTIDOS
Empezamos nuestro recorrido visitando la cafetería de la marca Green Gold Coffee, empresa dedicada a la producción de café tostado y productos alternativos a base de café. Ellos ofrecen un tour temático para todos los visitantes que llegan a conocer la zona. Ahí aprendemos sobre todos los procesos por los que pasa el grano de café hasta convertirse en una blanca taza que humea sobre la mesa.

Liliana y Paul, dueños del negocio, nos reciben con una gran sonrisa y, pacientemente, nos acompañan a presenciar su jornada diaria. Primero nos explican cómo trabajan de la mano con los agricultores de los que obtienen el café pergamino seco, estado que se consigue al retirar la pulpa y el mucílago del café cereza (fruto maduro) y se procede a lavar y secar los granos, hasta alcanzar una humedad del 12%. El café pergamino seco es la semilla de café protegida por una cáscara o cutícula amarilla (pergamino) que al ser removida da paso al café verde, insumo básico para la elaboración del café tostado, así como del soluble y otros extractos de café.

Una vez obtenido el café verde, se procede a su clasificación mediante la piladora, aparato que separa los granos según su tamaño. Esta tipificación es necesaria para lograr un tostado uniforme. Luego se pasará al proceso de tostado, en otra enorme y brillante máquina en la que se echan los granos aún verdes. Aquí el café sufrirá una transformación total a través de calor, adquiriendo su color característico, así como un aroma envolvente, entre otras alteraciones de sus propiedades sensoriales, químicas y físicas. Finalmente, los granos tostados pasarán a la molienda; luego vendrá el empaquetado y la comercialización.

El tour en Green Gold Coffee toma dos horas. Además de aprender sobre el proceso de industrialización del café, también se ofrece una cata y una muestra de los diversos métodos que existen para el preparado de café molido. Para llegar al lugar desde San Ramón se deberá seguir por la 22B en un recorrido de 18 kilómetros o treinta minutos, pasando La Merced, con dirección a la avenida Fray Jerónimo Jiménez.

CAMINO A YURINAKI
Con la cafeína actuando en nuestro sistema nervioso, llenos de energía y con ganas de verlo todo, nos enrumbamos a Puerto Yurinaki, centro poblado desde el cual se parte para visitar las cataratas Bayoz y Velo de Novia. Pero antes haremos una parada rápida en la comunidad nativa de Pampa Michi. Accedemos al sitio continuando por 12 kilómetros por la 22B y luego por la Marginal de la Selva Sur o 5S durante 5 kilómetros más. La comunidad está al lado izquierdo de la autopista, a pocos metros del puente Raither. Si bien es cierto que la vía es asfaltada, habrá que manejar con especial cuidado en las curvas pronunciadas, a nosotros nos tocó atravesar el camino mojado por una torrencial lluvia que se produjo durante la madrugada, fenómeno que además afectó la carretera al causar desprendimiento de rocas y lodo proveniente de la montaña. Hecho que nos retrasó un poco más de la cuenta en el camino de regreso al hotel, pero esa es otra historia.

Pampa Michi ofrece una experiencia de cultura viva. En esta comunidad ashaninka, compuesta por un grupo de 25 familias, serás recibido con baile y música. Los nativos te vestirán con sus prendas típicas y pintarán tu rostro con tintes naturales. La intención es hacer que el turista se sienta parte de la comunidad, así como transmitir su historia y sus costumbres. La comunidad ofrece también productos artesanales; si realizas la visita al anochecer, podrás ser parte de la fogata y narración oral de sus leyendas.

CASCADAS VECINAS
Volvemos a la 5S. Treinta kilómetros separan Pampa Michi de Yurinaki, yendo en paralelo con el río Perené y doblando en el último tramo hacia la avenida Malecón Perené. Llegamos en media hora.

Hay fiesta en el centro poblado Puerto Yurinaki. La plaza está llena y una numerosa banda de músicos alegra la tarde con melodías típicas. El asfalto termina pocos metros después y continuamos por una trocha ancha que da paso a una más angosta, la cual debemos de tomar para llegar a la primera catarata. Sin embargo, un derrumbe nos obliga a dejar la camioneta a un lado del camino: se ha caído un pedazo de la vía por la que debíamos transitar para llegar a Bayoz. Lo único que logra pasar –temerariamente– por el pedazo que sobrevive son los mototaxis. Así que nos persignamos y nos subimos a uno de ellos. Sudando frío en cada curva cerrada y rezándole con fervor al Señor de Muruhuay, llegamos por fin al punto de partida para visitar Bayoz.

Para llegar al origen de la catarata Bayoz hay que hacer una breve caminata de no más de 10 minutos. Su caída de agua nace del río de nombre homónimo y tiene una altura de 60 metros. Presenta una forma escalonada que desemboca en una piscina natural. Generalmente, los visitantes tienen la opción de darse un baño en sus aguas sin el temor de ser golpeados por su caída; nosotros no tuvimos tal suerte, ya que la lluvia de la madrugada hizo que el caudal del río crezca mucho y en consecuencia, que la cascada caiga de manera violenta y con una textura barrosa. Julio es la mejor temporada para conocer Bayoz, dado que la temperatura de sus aguas es la ideal y su tono es cristalino. Muy cerca de Bayoz, cruzando un pequeño puente a pie, se encuentra el famoso Velo de Novia. Su caída es de 65 metros y desemboca en un estrecho cañón con paredes rocosas que alcanzan hasta los 100 metros de altura. Se accede a través de un camino empedrado y bien señalizado.

Encuentra lo que hicimos en nuestro último día de viaje en la versión impresa de la Revista Automás, edición 252. Mira los microvideos de esta experiencia de viaje en el Instagram de Automás.

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