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Historia y Aventura

Ayacucho
Por: Karina Valcarcel

Dos opciones para visitar en Ayacucho

Ayacucho, destino predilecto del turista nacional, es un territorio que excede el mero paisaje de revista y el clásico recorrido por las iglesias. En esta ocasión visitamos dos ofertas menos populares y muy prometedoras: Vilcashuamán y las pozas turquesas de Millpu. Ahí vamos.

Para esta edición de Perú Descubre hemos previsto 4 días de travesía. Llegar a la ciudad de Huamanga es lo menos complicado de nuestra ruta, hacemos lo que todos: nos vamos por la vía Libertadores. Lo más interesante empezará recién para el día dos, al partir hacia Vilcashuamán.

Salimos de Lima y tomamos la Panamericana Sur hasta Pisco, tramo que nos tomará cerca de una hora y media, acá haremos nuestra última carga de combustible antes de virar hacia la Libertadores, una autopista que se caracteriza por su ritmo zigzagueante. Atravesaremos -a bordo de nuestra Hyundai Santa Fe- Ica y Huancavelica, para llegar a la ciudad de Huamanga a las cinco de la tarde. Ocho horas y media sin mayores complicaciones, el punto más alto del recorrido se halla a los 4880 m s. n. m., abra en la que nos topamos con un poco de nieve cayendo sobre el parabrisas. En líneas generales la autopista se encuentra en buen estado, el asfalto será una constante, no padecerás de graves problemas de abastecimiento ni de comunicación. El paisaje que nos acoge al abandonar la costa es renovador, por fin un cielo azul brillante, montañas de tierras rojizas, negras, marrones.

Ayacucho mantiene un clima uniforme durante todo el año, mediodía de sol y noches frías, atmósfera seca, con precipitaciones entre octubre y marzo. Semana Santa es su temporada de mayor afluencia. Por estos días la actividad turística ha disminuido, lo que hace más sencillo encontrar habitaciones disponibles en los hoteles de las cercanías de su plaza principal. Toca repasar el plan: día dos en Vilcashuamán; día 3, a visitar las pozas y día 4, retorno a Lima.

Día 2. Manejamos con dirección sur. Avanzamos por la vía PE 3S, un camino asfaltado, de fácil manejo, por los próximos 38 kilómetros. En este punto se encuentra el abra y desvío a Vilcashuamán. Ingresamos a la PE 32A y proseguimos hasta el desvío a Cangallo. Hasta acá todo va bien, la ruta está correctamente señalizada y es segura, los únicos contratiempos que se presentan son a raíz de la construcción de una nueva vía asfaltada. A 48 kilómetros del abra ya mencionada empieza la trocha. Cruzamos el río Pampas, entre Vischongo y Vilcashuamán -uno de los episodios más memorables de este viaje- y subimos por una alta ladera. Para las dos de la tarde hemos llegado a nuestro destino. Esta última parte no ha sido tarea fácil.

Este viaje de mediano aliento es ideal para realizarlo con amigos o compañía adulta; requerirá de esfuerzo físico y resistencia a la altura. 

Línea roja, por favor no modificar

LA CONVIVENCIA DE LOS DIOSES
Lo primero por hacer será buscar dónde pasar la noche. No hay muchas opciones, pero encontramos un lugar con camas cómodas, baño privado, internet y agua caliente. No nos topamos con ningún turista por el resto de la tarde. Almorzamos en un ‘recreo turístico’ (eso dice el cartel de la entrada) que presenta una carta con platos típicos de la zona, optamos por la puca picante y el cuy frito. Todo lo que queremos visitar en esta parte de Ayacucho está al alcance de la vista, así que no hay apuro.

La plaza de Vilcashuamán llama la mirada. No solo por los primorosos jardines que presenta, sino además por las estatuas decorativas que simulan ser vicuñas pastando y aquel monumento a Pachacutec que se encuentra en su centro. Pero nada es tan admirable para nuestros ojos como esa extraña convivencia entre una iglesia católica y un templo de culto al sol.

Vilcashuamán tiene una historia muy rica. Ubicada en la ruta del Capac Ñan, la ciudad debe su nombre al término quechua ‘Willkawaman’, que se interpreta como ‘Halcón sagrado’, y fue una de las más importantes en el tiempo de los incas. Edificada entre los años 1400 - 1500 d.C., fue uno de los centros administrativos, religiosos y militares más importantes del Tahuantinsuyo. Habitada inicialmente por el pueblo Chanca, conquistados por el imperio Inca y posteriormente foco de la evangelización española, cuyo fruto termina siendo la iglesia de San Juan Bautista, instalada sobre el Templo del Sol. Resulta extraño imaginar todos esos escenarios y confrontaciones sucediendo en una plaza que esta tarde se muestra tan apacible. Caminaremos hasta la base del templo/iglesia.

ANATOMÍA DEL HALCÓN
Ascendemos por las terrazas escalonadas del templo (tres en total), la estructura presenta vanos trapezoidales. Inmediatamente encontramos el Acllawasi, construcción anexa utilizada como Templo de la Luna. También hallamos otras edificaciones, las cuales fueron ocupadas por sacerdotes y demás personas encargadas del culto al sol. Desde la parte más alta, donde empieza la iglesia, se puede tener una vista panorámica de la plaza, una postal que aseguro querrás llevarte. A solo unos pasos está la piedra del sacrificio, bloque monolítico que originalmente estaba colocado en el centro de la plaza Inca, y que en su época servía para los sacrificios ofrecidos en fechas y ceremonias relevantes.

Ahora vamos al 'Ushno', mirador del Inca, ubicado al lado oeste de la plaza. La construcción piramidal en piedra presenta cinco plataformas y un acceso de doble jamba. Ingresamos a la parte más alta por una escalinata. En la cima corre mucho viento, nos despeina, nos hace reír. Sorprende la cantidad de niños que juegan en el recinto arqueológico, saltan y corren a nuestro alrededor y nos preguntan cosas. Encontramos a un par de lugareños sentados en un sillón doble labrado en piedra, cuenta la historia que estaba cubierto con láminas de oro y que era el lugar donde se sentaban el Inca y la Coya para impartir justicia y presidir las ceremonias y rituales que se realizaban en la plaza. Pero esta tarde sirve de descanso a dos muchachos que amenamente conversan bajo el sol. Detrás de esta estructura hay otra construcción mandada a erigir por Túpac Inca Yupanqui, llamada 'Kallanka', aquí una pareja de jóvenes enamorados retoza sobre el pasto. Es de plano rectangular con cinco puertas de jamba trapezoidal, construida con gran calidad en su arquitectura, motivo por el cual se considera como uno de los más importantes entre los edificios incas de la zona. Descendemos del Ushno para apreciar la Kallanka de cerca. Ya en el suelo nos toparemos con la 'Tupuna Rumi', una piedra que sobresale de la tierra y que se usó para medir las piedras que iban a ser utilizadas en las diferentes construcciones.

Vilcashuamán es un lugar rodeado de historia. Sea por donde camines te encuentras con un muro, una piedra o los restos de una construcción que te transporta en el tiempo. Vale la pena la permanencia y el pasar la noche resulta conveniente para nuestros propósitos de visitar al día siguiente las pozas de agua turquesa de Millpu.

UNA POSTAL DEL JARDÍN DEL EDÉN
Es el tercer día de nuestro viaje. Partiremos a las ocho de la mañana desde Vilcashuamán y retornaremos al desvío en Cangallo –nuevamente trocha- e ingresaremos por la PE 32-A, vía asfaltada. En Cangallo se puede hacer una parada para tomar un desayuno rápido o abastecerse de agua y viandas. De aquí continuaremos con dirección a Huancapi, atravesaremos un puente y continuaremos por el asfalto durante 5 kilómetros más. En el desvío Huancapi-Huancaraylla ingresaremos por una vía afirmada rumbo a Huancaraylla y desde ahí proseguiremos hasta el centro poblado de Circamarca, a solo 20 minutos. Un total de 120 kilómetros recorridos en 4 horas, incluyendo paradas breves para la fotografía. Las vías están bien señalizadas, pero también es recomendable corroborar la información consultando a los lugareños. Dejamos la Santa Fe en una zona que ha sido acondicionada para que los vehículos ‘descansen’.

Circamarca, considerada como ‘Ciudad Ecoturística’ desde noviembre 2015 por las aguas cristalinas y turquesas del río Millpu, es una lugar que aún no ha explotado las posibilidades del turismo. Las expediciones que se ofrecen para este destino parten desde Huamanga, tour de un día, ida y vuelta, lo que puede resultar agotador. Para llegar habrá que realizar una caminata no muy exigente, 30 minutos por un sendero de tierra y piedra en el que te toparás con algunos burros y vacas. A diez minutos de trayecto podrás ver el río y enseguida, una ancha y vistosa caída de agua. El agua es de una transparencia tal que deja ver el musgo y algas del fondo. Pero, la mejor parte aún no ha llegado.

Avanzamos entre rocas cada vez más grandes. Nuestra meta es subir a la parte alta de la cascada, acción temeraria y recomendable solo para adultos cuidadosos. Si te distraes, pierdes equilibrio y una caída desde ahí puede ocasionarte un daño grave. Para esta parte del viaje son indispensables: un buen bloqueador solar, lentes de sol, gorra y zapatillas para trekking (impermeables y suela antideslizante), hacemos énfasis en este último artículo dado que de todas manera terminarás con los zapatos empapados.

Una vez arriba se extiende ante nosotros un camino conformado por celdas semejantes a las de un panal de avispas, un cañón cuyo suelo se ha fragmentado formando un conjunto de pozas que chorrean color turquesa simultáneamente, de aguas frías y cristalinas, solo una pareja de jóvenes turistas nos acompaña a esta hora de la tarde. Si tienes tolerancia al frío, entonces no deberás perder la oportunidad de darte un baño en este paisaje que parece haber sido sustraído de un folleto religioso que anuncia la existencia del paraíso. Aprovecha para visitarlo aquí, en la tierra.

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