LA REVISTA

Porsche World Road Tour 2018

Octubre 2018
Por: Juan Carlos de la Fuente

Sueño realizado

La marca alemana Porsche realiza en diferentes partes del mundo un gran evento al que denomina “Porsche World Road Show”. Se trata de un evento muy bien organizado y dictado por instructores certificados del Porsche Driving School, en el que participan periodistas de distintos países, personajes públicos, clientes locales y altos directivos de la marca.

Empezamos el primer día con mucha energía. Luego de un desayuno buffet muy completo, nos preparamos para recibir toda la información necesaria acerca de la nueva generación de la Cayenne, SUV que justamente nos tocaría probar. Todos ansiosos, nuestras ganas de conocerla personalmente se incrementaba conforme nos comentaban acerca de cada una de las novedades que traía esta tercera generación.

Como se sabe, han pasado aproximadamente 16 años desde que la primera Cayenne vio la luz y su evolución ha sido importante. Está cada vez más enfocada a su ADN deportivo, cada vez más ligera en peso, cada vez más potente en cada una de sus versiones, cada vez más tecnológica y cada vez más refinada. Claro que todo esto se ve reflejado en la etiqueta del precio, lo cual no es un impedimento en sus ventas.

Afuera del hotel nos esperaba un convoy de 15 Cayenne de todos los sabores. Nuestra tarea era probar cada una de las cuatro variantes: Cayenne, Cayenne S, Cayenne Hybrid y Cayenne Turbo. La ruta partía en Santo Domingo y el destino era Bonao, pueblo ubicado en la zona montañosa de la isla. Ahí pudimos probar sus habilidades fuera de la pista asfaltada, en caminos con tierra, trocha, piedras y algo de lodo.

Nuestro itinerario incluía la visita a las plantaciones de tabaco y una mina de ferroníquel. En este último punto pudimos probar algunos de los modos de manejo off-road que tiene la camioneta y también algunas asistencias electrónicas que ayudan al conductor a un manejo más tranquilo.

ACELERANDO
El día siguiente fue muy intenso y sin duda el sueño de muchos. Para esta ocasión tuvimos a disposición casi todo el arsenal de modelos de Porsche, desde un 718 Boxster S hasta un descomunal 911 Turbo S. Nuestra tarea era nuevamente probar los modelos asignados a lo largo de la carretera camino hacia una de las playas más famosas de la isla, Punta Cana.

De golpe nos tocó manejar un 911 Carrera GTS que tenía el opcional de butacas en fibra de carbono, un notable asiento para un manejo agresivo y muy rápido. Excelente comportamiento y sensación que te brindan los 450 hp del motor bóxer. Este era el primero de siete vehículos que conduciríamos.

El siguiente fue prácticamente el mismo auto, pero con un detalle en la nomenclatura que nos informaba que cuenta con tracción a las cuatro ruedas. Con esto, el Carrera 4 GTS es aún más firme y confiable en las curvas a alta velocidad. Sentí que no habría nada mejor que este coche. Pero me equivoqué, porque el siguiente auto a mi disposición era un animal salvaje, controlado para las calles: el 911 Turbo S con 560 caballos de fuerza, que lo colocan en la cima de la gama Porsche para calle, una categoría distinta. ¡Vaya auto! También con tracción integral, un sonido más bruto y una aceleración descomunal, nos permitió ingresar a las curvas largas a más de 200 km/h sin ningún problema, retando al piloto a acelerar más hasta que teníamos que frenar porque no estaba permitido rebasar al auto guía.

El 911 Turbo S es lo más extremo de Porsche en autos de calle. Existe una versión más potente, el GT2 RS, pero ya es como un auto de circuito con permiso para andar en las calles.

TODOS O NADA
Nuestros siguientes autos fueron algo más tranquilos. Nos tocó de nuevo una serie de Cayennes, empezando por la versión híbrida, con motor eléctrico que te permite circular hasta 150 km/h con el permiso del pedal. Pudimos lograr consumos que bordeaban los 100 km/gl. Luego pasamos a la Cayenne S y a la Cayenne, lo que nos confirmó el gran salto en dinámica que ha dado la camioneta alemana y nos preparó para el plato fuerte entre las SUV de Stuttgart.

Nos subimos a la nueva Cayenne Turbo, bajo un sol implacable y una vista de playas hermosas. El motor V8 twin-turbo de 550 caballos es suave pero imponente. El equipamiento es muy generoso. La pantalla de 12 pulgadas en el medio es un centro de mandos; prácticamente todo es digital y los botones parecen detalles en aluminio. Empezamos la marcha y no pude evitar pisar a fondo el acelerador.

Luego de esta experiencia pasé a otro de los grandes Porsches: el Panamera Turbo S, espectacular por donde se lo mire. Sedán —más bien liftback— de grandes dimensiones y gran peso, te recuerda la importancia de tener un centro de gravedad bajo. Esa es la diferencia más marcada que pude apreciar al momento de manejarla respecto a la Cayenne, que no lo hace nada mal pues en realidad te sorprende la soltura y dinámica, pero el Panamera lleva algo de ventaja.

Luego de una dosis de V8 nos tocó cerrar el día con el más pequeño de la familia, el 718 Boxster S con techo de lona descubierto y color azul eléctrico. Un imán de miradas. Es el más pequeño pero probablemente fue el más divertido de manejar gracias a su bajo peso, un sonido amplificado y ronco para disimular los cuatro cilindros del motor que ruge a tu espalda y toda la sensación de aire que pasa por encima. Además, no le tiene miedo a nada; puedes acelerar y acelerar y el auto va a responder, aunque de manera distinta. Y quizás ese sea lo atractivo de este auto; es más crudo, no tan refinado, es tosco y eso es lo que uno quiere al manejar un deportivo de verdad.

Al final del día, luego de tantas emociones, llegué a la penosa conclusión de que no te sirve de nada tener un Porsche; tienes que tenerlos todos para estar tranquilo y disfrutar de diferentes sensaciones cada día.

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