LA REVISTA

Pedro González Orbegoso: Pasión y nostalgia

Marzo 2019
Por: Karina Valcarcel

5 clásicos que amarás

La historia de Pedro González Orbegoso y su amor por los autos es de larga data. Desde muy pequeño su interés fue ávidamente alimentado, ya que su entorno familiar estuvo vinculado desde siempre con el mundo automotor. “Mi padre heredó de mi abuelo un auto que fue comprado al hijo del presidente Leguía. Era un Rolls-Royce del año 24, de doble parabrisas y estaba en la cochera. Él no lo usaba mucho, entonces yo aprovechaba para jugar en él. Me sentaba y movía el timón que estaba a la derecha y tocaba el claxon que era una bocina típica de coche antiguo”. Otra figura familiar que sería determinante en la pasión que posteriormente desarrolló Pedro fue la de su abuelo, el gran Pedro Martinto, ingeniero francés que vino a Perú el año 1902. “Fue conocido como el hombre que mecanizó el Perú", apunta nuestro entrevistado, y prosigue. "Trajo la línea de International Harvester, tractores, motores estacionarios, camiones y camionetas”. Por ello también, como un ejercicio que parte de la nostalgia, Pedro ha buscado algunos modelos International para su colección. “Tengo camiones con llantas macizas, con cadenas del año 20, pick-ups de los años 34, 46, 50, 51 y más”. La complicidad con su hermano Eduardo también aportó en su interés por el mundo del auto: “Recuerdo que él me paraba en la puerta de la casa y me iba enseñando cada carro que pasaba y luego me preguntaba qué modelo y marca era”. Su aprendizaje se dio de manera natural. Estos son algunos de sus modelos favoritos.

Ford Business Coupé, 1940
Aprendí a manejar a los nueve años en un auto como este. Era de mi hermano Eduardo, quien trabajó por 28 años en Ford Detroit. Después de muchos años, conseguí el modelo frente al aeropuerto. Ofrecí comprárselo al dueño y me dijo que él más bien estaba interesado en una camioneta. Finalmente, se lo cambié por una Dodge 100 del año 78. El Ford estaba deshecho. En un lapso de diez años lo pude restaurar por completo. La máscara fue una de las cosas más difíciles. Lo bueno es que mi hermano me mandaba algunas de las piezas faltantes desde Detroit. El Ford del año 40 presentaba muchas innovaciones. Por ejemplo, los faros sellados. Tiene amortiguadores regulables, los cortavientos son abatibles y el motor es V8 de 85 caballos. Sin duda este es el carro que más quiero.

Ford Thunderbird Serie E, 1957
Hace 30 años lo conseguí. Este Thunderbird es la tercera versión del modelo y además es de competencia. Cuando lo conseguí estaba completo, pero necesitaba restauración. Hasta el momento lo he restaurado tres veces y todavía no termino. La ventaja es que no hay problemas para conseguir todas las piezas. Este venía con dos carburadores dobles y una transmisión con overdrive. Era un carro muy veloz para la época. Cuenta con un techo duro removible y es mecánico en su totalidad. 
Tiene elementos estéticos que a la vez son funcionales, como la toma de aire sobre el capó que sirve para ventilar el carburador. Los parachoques son originales, los hemos cromado en el museo Nicolini. Su motor es de 312 pulgadas cúbicas, un V8 de 370 caballos. Tiene frenos de tambor en las cuatro ruedas. Particularmente creo que este es el auto que cualquier coleccionista quisiera tener. Son escasos y muy valiosos.

Desde pequeño me encantaba dibujar autos. Los dibujaba en una pizarrita y todas las mañanas iba a enseñarle los diseños que había hecho a mi madre y ella siempre me decía “Qué bonitos”; eso me motivaba mucho.

Línea roja, por favor no modificar

Toyota Crown Deluxe, 1967
Este sedán fue ensamblado en Japón e importado por la casa Martinto, compañía de mi familia. Empezamos trayendo Toyota en el año 57. Los primeros que llegaron fueron los Toyopet. Este vendría a ser un Toyopet Crown, fue el primer Toyota con árbol de levas en la culata. Esta unidad en particular fue importada para el obispo de Arequipa y después regresó a la casa Martinto y hace como 10 o 15 años la empresa cerró y yo compré el auto. Me ha tomado unos tres años restaurarlo, aunque estaba en muy buen estado. La particularidad es que este tiene asiento de banca y tiene cuatro velocidades y retroceso. Es una carrito potente, con un look similar al Rolls-Royce de los años 60. 

Las ruedas son aro 13. Tiene antena eléctrica y las direccionales, en el timón. La máscara es muy bonita también. El motor es de seis cilindros. Los cromos son originales, ya que se conservaron muy bien en la sierra arequipeña. Tiene faros gemelos, que son norma del año 58. Otro detalle interesante es el reloj analógico con manecillas; los carros finos suelen incluir este tipo de accesorio, algo que se mantiene hasta hoy en día en marcas de lujo como Lexus.

Chevrolet Coupé, 1940
Este auto es una réplica del carro con el que Juan Manuel Fangio ganó su primera competencia en Turismo Carretera al obtener el Gran Premio Internacional del Norte, Buenos Aires – Lima – Buenos Aires, 22 etapas. Como anécdota de este modelo está que en 1937 Fangio compitió en Balcarce, su ciudad natal, pero su auto tuvo una volcadura y entonces los habitantes del pueblo organizaron una colecta y le compraron un auto estándar, que él luego preparó, para poder seguir compitiendo. Con este auto hemos participado en varias competencias y en el Rally Andino, incluso con mi hijo de copiloto. 

Una modificación que llama la atención es el recorte a los tapabarros, cuyo objetivo era no frenar el carro al momento de cruzar ríos a velocidad. Esto era muy útil porque de esa manera el agua no se embolsaba y se evitaba la pérdida de tiempo. 

Este carro estaba abandonado por las torres de San Borja; yo pasaba por ahí en la época en la que desviaban el tránsito debido a la construcción de la Vía Expresa, a la altura de Javier Prado. Siempre que pasaba veía el carro y un día me di cuenta que había sido chocado por la parte de atrás y me dio pena, entonces lo compré. Empecé su restauración después de leer la historia del automovilismo argentino, que fue cuando me di cuenta que Fangio había ganado en uno igual.

El primer auto que preparé fue un Ford roadster del año 32. Con un amigo compramos una carrocería frente a la Universidad de Ingeniería y lo trajimos en una camioneta a la casa de mis padres. 

Línea roja, por favor no modificar

International Pick-up L 110 Series, 1951
Esta era la camioneta de servicio de la compañía Martinto en la sede de Cusco. El 2006 viajé para el Rally Andino a esta ciudad y la vi en una tienda de repuestos. Ahí me encontré con el anterior dueño que había sido empleado de la empresa de mi abuelo y al parecer le había entregado esta camioneta como parte de su jubilación. Después de algunos años, mi amigo Pepe Vela regresó a Cusco y logró que me la vendieran. Yo la encontré gris, pero luego, raspando la pintura, vi que originalmente había sido color naranja.El trabajo de restauración de pintura fue impecable.

Cuenta con un caja de cuatro velocidades, motor de seis cilindros y 140 caballos. La tolva es stepside, con la llanta de repuesto al exterior. La máscara es linda, se aprecia las iniciales de la marca: International Harvester.

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